Hay poder, poder, en servir a los demás | Hermes Alberto Carvajal

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#DiosEsBueno #Bendicion #Esperanza

Estábamos haciendo una zanja en la iglesia el Nuevo Edén para la tubería del drenaje y en aquel tiempo, junto con el grupo de jóvenes, fuimos a ayudar porque yo tenía el tiempo y siempre me gustaba servir. Miguel tenía su propio negocio pero él estaba sirviendo allí porque quería hacerlo. Muchas veces menospreciamos el servicio o cuando uno crece y empieza a tener muchas ocupaciones se te hace poco servir en cosas en las que te sientes superior  y ya no te hablan para servir en algo tan sencillo como es el hacer una zanja, tú ya no quieres hacer una zanja y puedes decir, mejor le pago a alguien para que haga el trabajo; así he sido yo a veces he cometido ese error, pero hubo un tiempo en que yo creía en la sencillez y bendición del servicio porque servir es una bendición y perdemos esa idea, esa verdad.

 

Recuerdo que yo tenía 16 años y medio y estaba desesperado por un trabajo ya que mi papá había estado enfermo de embolia, él no podía trabajar a la vez no sabía leer ni escribir y su trabajo era muy humilde él era mi padre adoptivo…entonces a los 16 años yo ya quería andar de novio, ganar dinero para comprar mis propias cosas, no tenía dinero para mis gastos personales, estaba desesperado por trabajar, quería invitar a una muchacha a cenar y no tenía dinero, en aquel tiempo esa era mi prioridad.  Desgraciadamente deje la escuela por unos meses porque quería dedicarme solo a trabajar, lo cual no recomiendo que dejen la escuela, ahora sé que es posible trabajar y estudiar al mismo tiempo, en ese momento no estaba pensando de esa manera.

 

Ese mismo día fui a servir a la iglesia haciendo una zanja con mi amigo Miguel Urbalejo y me preguntó en qué trabajaba, él no me conocía muy bien, y le dije no tengo trabajo en este momento, estoy buscando de hecho ya encontré uno y mañana me voy a presentar a las 8 de la mañana. Resulta que ese mismo día que estábamos haciendo la zanja en la mañana  había yo visto un anuncio en el periódico y me entrevistaron y cuando ya terminó su exposición la persona que me contrataba me di cuenta de que se trataba de vendedor de vajillas, de ese tipo de personas que andan tocando las puertas de casa en casa y vendiendo sus vajillas de cocina, no sé cómo le digan en otros países, pero el empleo era de vendedor ambulante y en mi ciudad era un trabajo que no tenía muy buena imagen porque llegaban y te tocaban la puerta te querían tumbar a veces la puerta con tal de venderte una vajilla. Pero fui a la entrevista y sinceramente me desanimó el ver que era de vendedor ambulante, pero no me quedaba otra porque no me habían aceptado en ningún otro lugar porque era muy joven y no tenía historial de trabajo y al otro día me iba a presentar a trabajar. Pero sucedió algo esa tarde al estar sirviendo a Dios en esa iglesia, porque servíamos a Dios y servíamos también a nuestro prójimo pero uno va con el sentimiento y la fe de que esta uno sirviendo primeramente a Dios y aunque uno no lo hace para ser bendecido por Dios, no damos para recibir si no que damos porque queremos dar…

*  Escrito por Hermes Alberto Carvajal

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