Me prometió protección

A man walking towards a cross with sunbeams

Me prometió protección

 

Meditaba en la manera en que Dios guarda a sus hijos de todo peligro y como él hace que las cosas sucedan a favor nuestro cuando confiamos en él. Que importante para mi descubrir como estas dos promesas que encontré en la biblia, hicieron que me sintiera confiada de estar en las manos de un Dios que es fiel.

 

En la biblia podemos encontrar muchas promesas de protección, consuelo, refugio y fortaleza, es por ello que quiero compartir contigo, solo dos promesas, de la infinidad de ellas que hay en la biblia, sólo dos para que inicias tu día con mucha confianza en tu creador.

 

1era Promesa:

 

“Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.”

Isaías 33: 16.  

 

El hombre al que Dios ha dado gracia para llevar una vida sin tacha, habita en perfecta seguridad.  Él habita en las alturas, sobre el mundo, fuera del alcance del fuego enemigo, y cerca del cielo. Tiene altas metas y propósitos, y encuentra grandes consuelos y compañía. Él se regocija en los montes del amor eterno, donde tiene su habitación. Es defendido por fortalezas de roca estupenda. Las promesas y propósitos del Dios inmutable son las cosas más firmes del universo, y la salvaguardia del creyente obediente.  Él es sustentado por esta grandiosa promesa, “se le dará su pan.” Como el enemigo no puede escalar la fortaleza, ni derribar la muralla, así el recinto fortificado no puede ser capturado ni por el asedio ni el hambre. El Señor, que hizo llover maná en el desierto, guardará a Su pueblo a buen recaudo aun cuando estén rodeados por quienes quisieran matarlo de hambre.  Pero, ¿qué sucedería si fallara el agua? Eso no podría ser, pues “sus aguas serán seguras.” Hay un pozo inagotable dentro de la fortaleza inexpugnable. El Señor cuida que nada falte. Nadie puede tocar al ciudadano de la verdadera Sion. Por fiero que sea el enemigo, el Señor preservará a Sus elegidos.

 

2da Promesa:

 

“Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.”

Salmo 91: 4.  

 

¡Es una analogía condescendiente en verdad! Justo de la misma manera que una gallina protege a su camada y les permite anidar bajo sus alas, así el Señor defiende a Su pueblo y le permite esconderse en Él. ¿No han mirado a los polluelos mirando por entre las plumas de la madre? ¿No han oído cuando pían suavemente de gozo y contento? De igual manera cubrámonos con nuestro Dios, y sintamos sobreabundante paz al saber que Él nos guarda.  Nosotros estamos confiados mientras el Señor nos guarda. Sería extraño que no lo estuviéramos. ¿Cómo podríamos desconfiar cuando el propio Jehová se convierte en casa y hogar, refugio y descanso para nosotros?  Hecho esto, salimos a la guerra en Su nombre y gozamos del mismo cuidado guardián. Necesitamos escudo y adarga, y cuando confiamos implícitamente en Dios igual que el polluelo confía en la gallina, descubrimos que Su verdad nos arma de la cabeza a los pies.  El Señor no puede mentir; Él será fiel a Su pueblo; Su promesa ha de permanecer. Esta verdad segura es todo el escudo que necesitamos. Tras ese escudo desafiamos los dardos de fuego del enemigo.  ¡Vamos, alma mía, escóndete debajo de esas grandiosas alas, piérdete en medio de esas blandas plumas! ¡Cuán feliz eres!


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