Camina conmigo

Camina conmigo,

la tormenta te azota fuerte,

refúgiate bajo mi abrigo,

los vientos sacuden tu fe,

pero sabes bien que yo te entiendo,

soy tu Dios,

también soy tu amigo.

No te juzgaré por tus momentos de tristeza

y quiero que entiendas

que solo yo puedo ayudarte cuando el peligro acecha.

No regales a otros tu lealtad eterna,

no entregues a nadie más tu alma.

Tu eres mío, eres mi hijo. Te amo.

Aunque las tormentas rujan fuerte

y los vientos te sacudan,

aunque las olas del mar se lancen contra ti tratando de derribarte,

bajo mis alas te cuido y mi mano te guarda.

Yo también sé que es el dolor,

también sé lo que se siente,

que aquellos en quien confiaba te abandonen, cuando los enemigos atraviesan tu alma con los clavos del odio,

y desgarran tu espalda con los latigazos de la falta de compasión y de piedad.

Yo sé lo que es amar hasta la muerte y dar tu corazón aunque te paguen con desprecios,

yo lo sé,

yo te entiendo,

te comprendo,

sé lo que estás sintiendo.

Por eso quiero que sepas que,

sí me importas,

cuando tus lagrimas brotan como manantial y cuando tu corazón se llena de tristeza y ansiedad,

te estoy mirando,

te estoy cuidando sí me importas.

Quiero que lo entiendas,

que confíes y que saques de tu mente los pensamientos negros de derrota.

Tu vida vale para mí,

yo traeré a tu vida personas que también te amen, que te aprecien,

que te sepan valorar,

almas blancas que velen por ti

y que te ayuden a levantarte,

a sanar,

a triunfar.

Tu me importas,

me interesas, te valoro, te aprecio, te cuido, TE AMO…Amén.