Lepra en el corazón

Portrait of Invisible man in the hood isolated on black


Lepra en el corazón
 

Que interesante historia que se halla en el libro de 2 Reyes 5: 1-19, en la que habla de un general muy importante en el país de Siria llamado Naamán, hombre en extremo valiente, lo describe la biblia, además de que tenía la gracia y el favor de su rey porque le daba muchas victorias a su pueblo.

 

Hasta aquí la historia pareciera la de un hombre con el éxito profesional y laboral que muchos desean alcanzar, sin embargo relata la biblia que este hombre padecía una enfermedad vergonzosa y mortal.

 

La lepra

La Organización Mundial de Salud OMS, nos dice que la lepra ya era conocida por las antiguas civilizaciones de China, Egipto y la India. La primera referencia escrita a esta infección se remonta aproximadamente al año 600 a.C. A lo largo de la historia, los enfermos leprosos se vieron condenados al exilio por sus comunidades y familias.

 

La biblia narra que Naamán era leproso, sin embargo él llevaba una vida normal con labores y actividades diarias, esta enfermedad era una infección crónica en la piel, que iba en ascenso y carcomiendo todo el cuerpo hasta perder parte del mismo. La mayoría que padecía esta enfermedad moría a causa de ella, así que probablemente la lepra de Naamán haya estado en etapa inicial.

 

Pero cómo es la vida de un hombre tan importante con una enfermedad tan temida en esos tiempos?

 

Si meditamos un momento y trasladamos esta historia para nuestros tiempos, a cuántos hombres importantes he conocido, con cargos de suma confianza, empeñosos, trabajadores, audaces, pero con un gran secreto en su interior.

 

Si bien es cierto la lepra es una enfermedad que ha podido ser controlada y erradicada en muchas naciones del mundo, hoy lo que nos afecta ya no es un síndrome o bacilo infeccioso que ataca a nuestros cuerpos, la enfermedad de estos tiempos es todo lo que ataca a nuestras mentes.

 

Podemos ser muy importantes, gente exitosa con mucho potencial, pero si no tenemos el amor de Dios con nosotros, entonces tenemos una lepra en el corazón, una enfermedad que nadie conoce, un secreto que queremos ocultar, un vicio del que no se puede salir, algo que queremos que jamás sea descubierto porque entonces, todos se apartarían de nosotros y nos sentiríamos exiliados, esa enfermedad es el pecado.

La cura

Volviendo a la historia notamos que toma un rumbo de esperanza cuando Naamán oye que su enfermedad puede ser sanada:

2 Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán.

3 Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.

4 Entrando Naamán a su señor, le relató diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel.

5 Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel.

Salió, pues, él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos.

6 Tomó también cartas para el rey de Israel, que decían así: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra.

Como todo un personaje importante, Naamán se fue a Israel con todas las formalidades para un hombre de su rango y, obviamente, con muchos regalos para quien pueda curar al general de Siria.

9 Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo.

10 Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.

11 Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.

12 Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado.

La humildad y obediencia

El general de Siria se sintió totalmente ofendido ante tal recibimiento, qué podríamos esperar? era un hombre importante, traía sus cartas de recomendación consigo, pero su orgullo pudo más y se enojó.

 

Querido lector, que tan simple decisión puede cambiar la vida de un hombre para siempre, ser humilde y obediente, el acto de reconocer que estamos en una situación, no de rangos o estatus social, sino de NECESIDAD.

 

Puedes ser muy importante en tu entorno, pero si no reconoces que tienes una enfermedad de la cual no puedes salir solo, si no reconoces que tienes un pecado escondido y que NECESITAS LA AYUDA DE DIOS, esa lepra o ese pecado avanzará y carcomerá tu vida hasta morir.

Naamán tuvo que entender que su soberbia no lo llevaría a nada y que su viaje a Israel habría sido en vano, así que lo consideró y obedeció y la palabra del profeta Eliseo quedo hecha real en su vida.

14 El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.

15 Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo.

 

Un corazón agradecido

Cuando conoces la mano de Dios sobre tu vida, no tienes más que rendirte a sus pies, agradecer lo bueno que es él con nosotros, sólo Dios puede sacar al hombre de su desesperación como decía David en el Salmos 40:2 “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”

Que Dios guie tus pasos, querido amigo, y si tienes que descubrir tu lepra con él, será mejor antes de que morir sin recibir su perdón, amor y plenitud, porque solo en él podemos encontrar la verdadera Libertad!

 

Dios te bendiga! 

 

 


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