Una paz que no entiendo

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Una paz que no entiendo

Queridos lectores, hoy que tuve un día muy cargado de actividades y mientras iba en el camino, escuchaba las voces quejosas de las personas a mi alrededor, cargadas de emociones negativas, otras encerradas en su mundo, cada cual en lo suyo, entonces consideré en lo que acontece en la vida de las personas con las que me cruzaba en el camino.

 

Que tiempos los que estamos atravesando verdad? Todos en algún momento hemos experimentado una vida acelerada con mucha presión en el trabajo, además de las circunstancias que atravesamos en la familia. ¡Todas las personas están cargadas! Si pudiéramos ver físicamente los problemas que cada uno lleva, todos de seguro estaríamos cargando enormes bultos en la espalda.

 

El estrés

Muchas veces nos sentimos mal de salud y pensamos que estamos enfermos, sin embargo no nos damos cuenta que lo emocional a afectado nuestros cuerpos. Hay mucha personas estresadas en estos tiempos que se han llegado a enfermar físicamente sin saber que el estrés fue la que provocó las molestias.

 

Cuando el estrés se manifiesta en nuestras vidas, pocas veces nos damos cuenta de ello, porque pensamos que es parte del diario vivir, acostumbrándonos a ese estado. Cada persona vive y manifiesta de modo diferente este problema.

 

El nivel de estrés es diferente en cada persona, dependiendo sus valores, actitudes, estilo de vida, pero lo que es cierto es que a todos nos ocurre en algún momento de nuestras vidas. Y tu como hijo de Dios ¿Cómo afrontas esta situación?

 

La depresión

Me he dado cuenta que la mayoría de los jovencitos y jovencitas tienen un rasgo particular, tienen en su mirada cierta agonía, soledad e indiferencia con su entorno. Muchos de ellos sumidos en terribles depresiones por las diferentes situaciones que atraviesan en su entorno familiar, académico o laboral.

 

  • Este trastorno mental afecta a 350 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de Salud – OMS, la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo y es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan más de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

 

La hipertensión

Es el principal factor de riesgo para sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV). Según el “Estudio sobre la Carga Global de Enfermedades”, publicado recientemente en la revista The Lancet, la presión alta fue responsable de 9 millones de muertes. Así, esta epidemia llamada “silenciosa” por no provocar síntomas, se convirtió en la más prevalente en el mundo. Para disminuir su incidencia, la Organización Mundial de la Salud recomienda no ingerir más de 5 gramos de sal por día, cifra que debe abarcar no sólo la agregada sino la que ya llevan los alimentos.

 

¿Descanso para los cansados?

 

Entonces, después de observarlos pasar aceleradamente cada uno en su mundo, cada quien en su labor, me pregunté ¿encuentran ellos el descanso? ¿acaso hay un momento en su agitada vida en que piensan en el Creador quien les da las fuerzas todos los días para hacer todo lo que hacen?

 

La vida nos presenta diferentes escenarios para vivirla y hay que afrontar cada una de ellas, pero ¿dónde encuentras tu, el descanso para tu vida? Te recomiendo nunca olvidar esta tremenda promesa de Dios, quien no es ajeno a lo que pasas día a día. Él es nuestro mejor refugio ante cualquier tormenta.

 

»Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.»

San Mateo 11:28-30

 

Cuando nuestro estado de animo esta tranquilo y relajado, muchos podemos pensar que es paz lo que sentimos, sin embargo no lo es, es sólo un estado de ánimo, la verdadera paz nos la da Jesucristo como lo dice su palabra:

“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden”.

San Juan 14: 28

Muchos no podremos entender esta paz a la que se refiere nuestro Señor, sin embargo podemos sentirla al creerla a través de la fe en él, es por ello que te animo a que tengas una relación intima con Dios, en estos tiempos tan fríos de amor, acepta el amor de Cristo y el te dará su paz que sobrepasa todo entendimiento.

¡Dios te bendiga!


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