Me has pedido que te bendiga y ya lo he hecho.

Me has pedido que te bendiga y ya lo he hecho, has clamado para que abunde en tu familia la salud y la prosperidad. Yo quiero que seas prosperado en todas las cosas, así como tu alma y tu corazón me buscan y crecen en mi amor. Tus planes son muchos, pero mis planes son mejores, tus sueños son gigantes porque yo mismo los planté en tu corazón. Eres tan especial y tú mismo lo sabes, hay tantas cosas que en tu vida tienes que alcanzar, pero recuerda siempre que mis planes y mis pensamientos para ti son aún más grandes de lo que tú mismo puedas imaginar. Por eso derramo sobre ti sabiduría, paz, calma, gozo abundante, mucha alegría. Pondré delante de ti a todas las personas y los recursos que puedas necesitar. Servirás de corazón y desinteresadamente a quien encuentres en tu camino, ellos te responderán con limpio cariño y a través de estas personas serás apoyado y bendecido, yo pongo en tu senda a muchos de mis obedientes hijos que entenderán tu gran valor.

Si yo he planeado darte muchas bendiciones no las rechaces con tus dudas. No te estoy dando abundancia porque seas perfecto, estoy derramando sobre ti tantas cosas buenas porque eres mi hijo y mereces lo mejor. Yo se que administrarás con inteligencia todo lo que recibes, ayudarás a todos los que sufren por la tristeza y el dolor. Edificaré tu casa y tu familia, se acabarán tantas situaciones negativas, de aquí en adelante si me crees y pones por obra tu fe y mi palabra, te prometo, que muchas cosas en tu vida cambiarán, tu futuro será siempre mejor.

Quiero ahora que declares con tus labios que tu lealtad hacia mi será inquebrantable, quiero que recibas con fe todo lo te doy.

Yo te digo: Te bendigo.

Tú me respondes:

Mi bendición recibo hoy.

AMÉN