Si tienes problemas, pídele ayuda a Dios

El sufrimiento es un mal muy común, ya sea causa de tu propia transgresión o porque el diablo hace de las suyas. Un ejemplo de esto lo hemos señalado varias veces en la historia de Job, un hombre justo con muchas posesiones terrenales y una fe inmensa.

Dios permitió que el diablo lo enfermara y lo despojara de todo. Durante algún tiempo, Job aguantó, para colmo, hasta sus amigos lo abandonaron.

Frente a la adversidad, muchos se solidarizan y le dan a uno palabras de ánimo. Con frecuencia hablan de los versículos de las Biblia como un recuerdo de la fidelidad y amor de Dios.

Sin embargo, aun así… nos sentimos solos, pues parece que estas personas bien intencionadas se olvidan de escuchar. Eso simplemente nos deja con una sensación de sufrimiento aún peor que antes. Posiblemente, al igual que Job, a la gente le gustaría apoyarte, pero su «ayuda» no es realmente muy útil, ya que no se puede aconsejar sobre algo que no se entiende.

¿El enemigo nos asalta con tanta ferocidad mientras realiza su trabajo de atormentamos?

Sin duda, el sufrimiento puede desafiar tu fe. Después de todo, Dios no hizo a Adán para que estuviera solo (Génesis 2:18). Fuimos creados para vivir en el compañerismo.

Sin embargo, existe una moraleja en la historia de Job: Dios nunca nos abandonará y la fe nos ayudará a superar cualquier dificultad.

“Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes». (Santiago 4: 7)

Esto no significa que siempre recibiremos el resultado que deseamos, pero el Señor finalmente nos mostrará su favor y nos dará lo que en realidad es mejor para nosotros.

Si podemos apoyarnos en el Señor en lugar de apoyarnos en otras personas o en nosotros mismos cuando estemos desesperarnos por nuestras circunstancias, finalmente podremos salir adelante.

Dios siempre quiere lo mejor para ti

El Señor se preocupa por todos nosotros y quiere que tengamos éxito. Cuando podemos responder a las dificultades con mucha fe, la paz que sobrepasa todo entendimiento alivia nuestros corazones.

En fin, para ayudarte a resistir al diablo, te damos 4 estrategias:

1. Ora cuando te sientas tentado o cuando sientas que te ahogan los problemas

Job, en medio de su sufrimiento, clamaba a Dios con frecuencia, pues su angustia era tan grande que maldijo el día en que nació. Eso lo podemos ver en Job 3. Pero Job fue capaz de convertir sus preocupaciones en oraciones continuas.

En lugar de concentrarse en sus preocupaciones, Job oró al señor continuamente. Las Escrituras nos animan a orar constantemente independientemente de nuestra situación.

“Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.
No apaguen al Espíritu Santo», (1 Tesalonicenses 5: 16-19).

Job alababa a Dios en medio de su desgracia, pero cuestionaba a nuestro Dios y se maldijo a sí mismo y no al Señor. La oración lo mantenía estable, cuando no tenía el apoyo de sus amigos cercanos.

Cuando termine solo en una situación, sepa que puedes hablar con nuestro Dios. Mientras oras por tus problemas, nunca olvides agradecer al Señor por escucharte y también por no abandonarte.

2. No dejes de congregarte

Algunas personas tienen el privilegio de poseer una ayuda más sólida que Job. Puede que tengas familiares, amigos o hermanos de la iglesia que te apoyen en momentos de necesidad.

Las Escrituras nos dice que somos mucho más fuertes cuando estamos unidos. Podríamos animar a una persona que sufre con la Palabra de Dios, ofrecer compañía y estar dispuestos a escuchar puede hacer una gran diferencia.

Por otro lado, Dios no quiere que estemos solos, lo demostró con Adán. No solo el Señor está con nosotros, sino que también nos ha hecho afortunados al poner en nuestro camino personas que lo aman y le temen.

Si sientes que no tienes a nadie en tu vida que te brinde el apoyo adecuado, y sientes que te encuentras en una situación similar a Job, entonces órale al Señor, pues tu socorro viene de Él.

3. Fe, la certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve

Confiar es realmente difícil, sobre todo porque no podemos ver a Dios. Pero cuando Él está en silencio es porque está trabajando. Siempre que confiamos en el Señor, particularmente cuando hemos estado solos, aceptamos que todo saldrá bien para su gloria.

«Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar”, (Proverbios 3: 5-6)

La confianza implica pensar en un Dios que no podemos ver incluso cuando todo a nuestro derredor es puro caos y destrucción. Confiar en Dios nos hace estar en paz, pues sabemos que Él tiene las solución a nuestro problema.

4. Mantente firme, esfuérzate y sé valiente

Estos períodos de angustia no suelen durar mucho tiempo. Hay que reconocer que esta situación pasará, indica que podría esperar un futuro brillante.

De hecho, Dios quiere que confíes en Él, pues debes esperar lo mejor de nuestro Señor. Recuerda que los planes de Dios son mucho mejores que los tuyos.

«Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme», (Jeremías 29: 11-13).

Tampoco olvides que cuando eres débil, Dios nos hace fuerte porque Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.