Yo escucho tus ruegos

Yo escucho tus ruegos y debes de creerlo, para que no te aflija la ansiedad pensando que tus palabras no han atravesado el techo y se han quedado ahí para afligirte, para causarte más tristeza y soledad.

No es así, yo si te escucho, y te escuché desde el principio, nunca he cerrado mis oídos a tus ruegos y te seguiré escuchando aun cuando en dolor clames a gritos.

No me ofendes, no me enojo, porque al levantar tu voz yo veo como inclinas tu alma y como en el fondo de tu corazón te arrodillas en humildad tierna.

Te escucho, y te seguiré escuchando, háblame por favor que quiero oírte.

Es un día nuevo y esto no es casualidad, que hayas leído o escuchado estas palabras cuando más las necesitas, cuando hace días estas sintiendo que quiero hablar contigo y que hayas dispuesto hoy tu corazón a escucharme y a renovar el pacto que habías hecho conmigo.

Háblame porque tus palabras son el eco de tus pensamientos y ver que en tu pensar me guardas un lugar es algo grato, es alabanza tierna, es adoración pura.

Háblame, comparte conmigo tus ilusiones, tus sueños, tus necesidades, tus planes, tus frustraciones, tus dudas.  Háblame porque soy tu amigo.

He entendido que anhelas paz, anhelas calma.

Te han azotado los vientos de la adversidad, has atravesado por inesperados tiempos y el látigo del desprecio y la crueldad han quebrantado tu alma, te han dejado sin aliento.

Necesitas paz y necesitas fuerzas y mi palabra tienes, paz recibirás, tu corazón llenaré de fortaleza.

En medio las aflicciones tendrás calma, cuando te sientas débil, serás fuerte y cuando te sientas desfallecer no temerás, te aferrarás a mi promesa una vez más y cuando sientas que tu carga es insoportable ven a verme.

Que nunca se te olvide que siempre estoy contigo, no permitas que la duda te robe las bendiciones que encontrarás en tu camino.

Te bendigo porque te amo y porque he decidido hacerlo.

Te lleno de favores y misericordias porque tu vales para mí, eres tan tierno, tan amado, eres tan mío, y mi amor por ti es inquebrantable, es eterno.

Yo no cambio de opinión, ni mi forma de pensar cambia con los tiempos.

Cree en mí, y de tu ser brotaran ríos de vida, confía en mí y tendrás el valor, el ánimo y el poder para quebrantar las fuerzas del maligno.

No te dejaré, no te desampararé, si crees que tus pecados ya he perdonado, si estás dispuesto a que me olvide de tus errores y entierre tu pasado, si aceptas recibir el amor de un Dios eterno omnipotente, todas las promesas vivas que están en mi palabra se harán reales para ti. Todas.

Hoy es un día especial, un día de vida, un día de victoria, un día que no olvidarás.

Ahora levántate y ve, prepárate para la batalla, has decidido confiar en mi y yo te demostrare que mi propósito para ti es real.

Prepárate hoy para entrar a un nuevo tiempo sobrenatural y recuerda una vez mas y no lo olvides, en todo momento te escucho, siempre estoy contigo.

AMÉN


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