Anoche con dolor en tu alma

Anoche con dolor en tu alma viniste a mi presencia diciéndome con lágrimas que se te acabó la fuerza, después te fuiste a dormir aún desanimada, pensando que de mí no recibirías respuesta. Pero hoy, tan cierto como el sol se levanta iluminando al mundo, vengo yo mismo a decirte que cuando me llamas te escucho.

Siente la paz que estoy poniendo en tu mente, que se reavive tu espíritu. Óyeme, el milagro que me has pedido, te daré.

No me molesta que llores, quiero que te desahogues, que me digas todo lo que estás sintiendo, que saques todas esas cargas que te aplastan en secreto, quiero quitar ese gran peso que has llevado en tus hombros por tanto tiempo.

Las cosas que llevas guardadas y que no quieres soltar, están acabando con tus años. Yo tengo planeada para ti una vida de felicidad, pero todo lo que has vivido ha causado tantos estragos y se te ha hecho tan difícil creerme, sobre todo últimamente, cuando fuiste golpeada repentinamente por noticias inesperadas, crueles, dolorosas.

No eres culpable, deja de atormentarte, hoy vengo a convencerte con cariño que serás feliz aquí conmigo, si de una vez por todas decides con fe entregarme tus luchas y tus preocupaciones.

Ya estás viendo que no puedes con todo, los golpes de los enemigos son crueles, ellos quieren que tropieces y caigas en el lodo.

Yo quiero levantarte y quitarte de encima tus pesadas cargas, los malos recuerdos, todas esas luchas que te siguen afligiendo.

Escúchame, alejada de mí no puedes avanzar, estás retrocediendo. Te quedan muchos años por vivir, pero quiero que los vivas en bendición y en felicidad. He venido a levantarte, con cariño te lo estoy diciendo, te lo estoy pidiendo una vez más.

Dame tu corazón y tus cargas, yo te daré mi eterna paz, sentirás dentro de ti cómo te amo, te cuido y te protejo. Tú y tu familia estarán por siempre en mis manos, de nada temerás. Dime que me crees y te lo vuelvo a decir, te amo. Amén.