Conozca algunas razones que causan una sensación constante de hambre

Para sentir hambre o la sensación de “estómago vacío”, las razones pueden ser variadas. Hoy te explicaremos algunas razones.

¡Presta mucha atención!

¿Tienes regularmente el deseo de comer o tu cerebro piensa constantemente en comida? Sigue leyendo porque estas son las razones que causan esta molesta sensación.

1. No pienses todo el tiempo en la comida

La creciente tendencia de mirar imágenes de comida en las redes sociales, hace que pensemos en ella constantemente. No te conectes todo el tiempo a Instagram buscando qué cocinar esta noche, porque al final te dará deseos de comer de nuevo.

2. Tener sed

Si comiste no hace mucho tiempo y de nuevo tienes hambre, quizás no sea eso. Ponte a pensar cuándo fue la última vez que tomaste agua. Toma un vaso y espera un poco. La sensación de hambre va a disminuir y resultará que lo que tenías era sed.

Terminar con esta sensación será tan fácil como acostumbrarte a tomar agua regularmente. La mejor opción para habituar a tu cuerpo a ingerir una buena cantidad de agua es tomar desde la mañana y media hora antes de cada comida.

3. No dormir bien

No dormir bien provocará que te despiertes y que tengas deseos de comer, algo que no pasará si duermes 7-8 horas.

En el transcurso de la noche el cuerpo segrega una hormona llamada melatonina que se encarga del funcionamiento correcto de nuestro cuerpo.

4. Alimentos con calorías vacías

No te des gustos extra en los que el azúcar es sea protagonista ya que estarás tomando muchas calorías vacías durante el día. Los aperitivos dulces, no importa si se toman en pequeñas cantidades, terminan excitando nuestro apetito y no le da al organismo alimentos nutritivos y saludables.

5. Falta de proteínas

Es básico que para evitar comer de más debes incluir proteínas en tu dieta. Y es to se debe a que, además de facilitar energía, te generarán una sensación de saciedad. Come frutas y verduras aparte de proteínas.

El asunto está en reducir el número de azúcares y carbohidratos rápidos y tomar alimentos más saludables.

6. El estrés

Cuando tenemos momentos de estrés, todos respondemos a dos tipos de comportamientos. Aquellos que no pueden comer nada y los que comen más por estar angustiados.

Si eres de aquellos que comen más en los momentos de estrés, debes tener en cuenta que el estrés no es una causa para ingerir alimentos poco saludables y lo mejor será optar por hacer alguna actividad.

Practica deporte, llama a tus amigos, lee un libro, cualquier cosa que te distraiga la atención y no pensar solo en la comida.

 

7. Alcohol y aperitivos

El alcohol engorda y estimula el apetito. No ingieras alcohol y si lo haces, hazlo de forma moderada. Y si sales con amigos prefiere las comidas ligeras y aperitivos saludables.

8. No seguir un horario en tus comidas

Come cinco comidas al día: desayuno, almuerzo, cena y dos meriendas en medio de ellas. No debes perderte ninguna de estas y si te es posible, hazlas siempre a la misma hora cada una de ellas.

No se recomienda excederse con las cantidades. Elige raciones durante intervalos más o menos regulares.

9. Ausencia de grasas saludables

Las grasas de los alimentos no todas son iguales. Por ejemplo, la comida rápida, la harina, los alimentos grasos y los ahumados, contienen grasas poco saludables, grasas saturadas que te harán engordar.

No obstante, las grasas saludables deben estar presentes en tu alimentación. Este tipo de grasas las puedes encontrar en el aceite de oliva, nueces, salmón, aguacate, semillas de girasol.

10. No comas muy aprisa

Comer despacio es muy importante para poder sentirnos llenos en su justo momento. Debido a que comer rápido hace que nuestro organismo no tenga tiempo suficiente de asimilar nada y que luego termine pidiendo más comida.

Un buen truco para conseguir esto es masticar más despacio y partir la comida en trozos pequeños.

El cerebro requiere un tiempo determinado hasta que recibe la señal de que ya está saciado. Por esta razón debes dejar que ese tiempo pase.

Cuando comes muy rápido en poco tiempo, habrás ingerido muchas calorías y probablemente muchas de ellas ni siquiera las necesitabas, solo que todavía a tu cerebro no le había llegado la información de saciedad que debía recibir y que tu cuerpo le envía.