Dejame hoy llevarte a pastos verdes

Déjame hoy llevarte a pastos verdes, guiarte de la mano a las aguas vivas, aguas tranquilas, permíteme quitar esa carga que llevas sobre tus espaldas, dame un poco de tu ocupado tiempo, voy a sacarte de tus muchos afanes, quiero cambiar tus obstáculos en bendición, cambiar tu llanto por alegría.  Realmente quiero bendecirte mucho, me agrada que me busques y me alabes cada día.

Mira y reconoce cuánto te he estado ayudando, ya hubieras sido derribado si yo no estuviera contigo, abre tus ojos y mira tantas pruebas que te he dado de mi amor.

Es verdad que atravesaste un desierto, pero aún ahí estuve contigo, tienes que reconocerlo, y si ya te saqué una vez de tantas aflicciones, lo volveré a hacer, no dejaré que nadie te robe tus bendiciones.

Refresqué tu alma en medio del agobiante calor, luché por ti, vencí a tus gigantes cuando me buscaste en oración y no he permitido por el poder de mi Espíritu, que nadie lastime tu corazón.

Te llené de fuerzas cuando no tenías, puse en ti valentía abundante cuando levantarte no podías, en el sufrimiento te di la gracia necesaria para soportar.

Sabes bien lo que significa amar, porque eres muy amado, eres escogido, eres valorado y estoy dispuesto a seguirte amando, día con día te lo seguiré demostrando.

Por eso quiero que hoy mismo abras las puertas de tu alma, que dejes entrar mi presencia, me permitas reinar en tu hogar y en tu casa, muchas cosas cambiarán, te espera una vida sobrenatural.

Los muros caen, las cadenas se rompen, las ataduras se desvanecen, muchas cosas buenas pasan, cuando decides que cada día yo sea tu pastor.

Te llevaré con seguridad a tu bendición abundante, te espera un futuro maravilloso y brillante. Estoy soplando vientos de vida a tu corazón, nadie podrá derrotarte, en pastos verdes voy a pastorearte, ni tus enemigos, ni maldición alguna podrá a ti acercarse. Nada te faltará, porque yo lo mando, porque yo te amo. Amén.