Dibuja en mi corazón, Jesús

Dibuja en mi corazón, Jesús, la vereda que debo de seguir. Guíame con tu palabra eterna. Marca con tu cruz la meta fija en la cual yo deba de enfocar mi vista y dame la fuerza para caminar hacia ella firme; pase lo que pase, venga lo que venga. Infunde en mí tu aliento, respira tu vida a mi alma para no desfallecer, para que nada me detenga.

Y aunque las potestades del viento luchen feroces en mi mente tratando de desviar mi pensamiento; me aferro yo a tu verdad, quiero hacer tu voluntad. Que se establezca en mí tu plan de amor, tu propósito eterno. Sella mi corazón Señor, con tu palabra santa.

Ven y mora Dios mío en los umbrales de mi mente, que no  quede espacio alguno para la oscuridad, que tu presencia eche fuera las palabras negativas que vienen a destruir mi felicidad, que quieren robarme la alegría.

Es una lucha continua, Señor, y tú lo sabes. Tú me conoces muy bien, tómame de la mano, abrázame cuando estoy cansado, háblale a mi corazón y dame fuerzas, renueva mi esperanza, abre mis ojos para ver el majestuoso esplendor de tu maravilloso plan que has escrito en mi alma.

Deseo seguirte, serte fiel, amarte siempre. De las tentaciones y los ataques del enemigo quiero estar consciente, que mi atención no sea desviada a las situaciones pasajeras y vanas que no tienen validez eterna, quiero emplear mi tiempo, mi energía, mi enfoque en amarte, en servirte, en adorarte.

A dónde tú quieras que yo vaya, iré, en lo que me pidas que te sirva, te serviré. Todo lo que tengo y lo que soy ya te lo entregué, soy tuyo por la eternidad, úsame en tus santas manos para ser de bendición, quiero conocerte cada día más y estar en tu presencia por la eternidad.

Amén.


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