En mis manos tengo tu futuro

Aquí en mis manos tengo tu futuro, en mi presencia está tu bendición. Que no se atemorice ni se inquiete tu corazón. No te paralices por el miedo, abraza tu fe y te sorprenderás de lo que yo puedo hacer.

Hasta ese milagro que para ti parece imposible, se hará realidad.  Yo romperé toda cadena de opresión, quitaré tu tristeza, sanaré tu enfermedad. Nada está perdido para ti, no te desanimes, no desistas.

Escucho siempre tu oración, siempre te responderé y te daré lo que más te conviene, lo que en realidad necesitas, mis bendiciones no te causarán problemas.

Yo no duermo ni de ti me alejo, a tus peticiones no cierro mis oídos. Mi propósito para ti es y será siempre el mismo.

Quiero que me conozcas más, que crezcas en fortaleza, en sabiduría, que se multipliquen tus habilidades y talentos, que todo lo que hagas se convierta en bendición abundante para ti y para tu familia.

Que otros vengan a ti también buscando ayuda, que la gente vea en ti mi presencia y mi bendición, que aquellos que no me conocen, me busquen y me reciban cuando vean en ti la prueba de mi maravilloso amor. Esto se cumplirá porque yo lo digo, yo mismo me encargaré de que se haga realidad.

Tienes mi promesa, cree en mi palabra, póstrate en humildad delante de mí cada día en oración. Ahí vas a ganar tus batallas, ahí recibirás la respuesta para tu necesidad.

Estos tiempos van a cambiar, hay muchas cosas que tendrás que hacer y te voy a usar poderosamente.

Tal vez por la situación que hoy estás viviendo, no me crees y no me entiendes. No sientes que merezcas tantas cosas bellas y hermosas, pero tienes que cambiar tu manera de pensar.

Yo bendigo a los que amo y en ti se cumplirá mi voluntad. Muy pronto tú y tu familia recibirán a manos llenas muchas bendiciones, prosperidad verdadera y libertad espiritual. Grita en voz alta estas palabras, créelas con firmeza en tu corazón:

No hay maldición, ni esclavitud para los que somos lavados por la poderosa sangre de Jesús, mi Señor.

Amén.