Escúchame

Escúchame,

no des oído a los tantos ruidos

que confunden tu mente causándote ansiedad.

Óyeme,

solo pon atención a mi voz serena,

mientras tus ojos de lágrimas se llenan

por esta palabra clara y poderosa que hace cimbrar tu corazón.

Hoy entenderás cuanto te amo,

comprenderás la grandeza de mi amor eterno, de mi cariño sincero,

sabrás cuan amado eres

y que jamás habrá enemigo que de mi lado te pueda apartar.

Hoy te levantarás de nuevo,

hoy volverás a amar la vida,

hoy volverás a nacer.

Yo te amo.

Tú lo sientes,

tú lo crees.

 

Yo te comprendo,

yo te entiendo,

yo soy tu creador.

Mi mano poderosa está dispuesta siempre para ayudarte, cuando sientes que me necesitas,

y aún cuando andas alejado o desanimado porque has cometido algún error.

Yo te sigo amando,

te sigo protegiendo,

te sigo cuidando,

tu cierra tus oídos a la negatividad,

recuerda que mi palabra te ha ordenado

que no debes desmayar,

no permitas que tus emociones dominen tu manera de pensar,

tu conducta, tu forma de actuar,

no dejes que los desánimos de la vida destruyan tu fe.

En las buenas o en las malas,

a tu lado he estado,

y aún por más débil y alejado que te sientas,

tu encomienda es que mantengas tu fe,

por más pequeña que sea,

aunque tus emociones te digan lo contrario,

mi Espíritu y mi palabra hoy te lo dicen,

NO DEJES DE CREER.

No temas a los hombres,

Yo soy tu ayudador.

Una persona como tú no se acobarda,

tu eres valiente aún el tiempo difícil,

afirma tu rostro,

aunque un ejército acampe contra ti.

No temas, no desmayes,

que Yo iré contigo y estaré contigo a donde quiera que vayas.

No te dejaré,

no te abandonaré,

no te rechazaré,

siempre estoy y estaré dispuesto a escucharte, a entenderte,

a perdonarte,

a olvidarme de tus errores

y a bendecirte más de lo que te puedas imaginar.

Esta es mi promesa eterna, mi amor es tuyo para siempre,

AMÉN

 


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