Hijita hijito Ven y Siéntate mi mesa.

Hijita, hijito, ven y siéntate en mi mesa, te estoy invitando yo mismo a que recibas mi amor, aceptes mi perdón y que tengas un lugar muy especial en mi presencia.

Aquí hay amor abundante y eterno, aquí hay cariño verdadero, bello y bueno. De aquí salen ríos de agua viva para calmar tu alma sedienta, aquí está todo lo que necesitas para una vida plena.

No quiero que busques amor en el lugar equivocado, con personas que terminan maltratándote, engañándote y que quieren verte derrotado. Primero te muestran amistad sincera, pero después te llevan al punto de la decepción con mentiras traicioneras.

Ya no les ruegues a los que te están hiriendo, escucha bien mis palabras porque quiero que entiendas que, para ser feliz verdaderamente, en este mundo a nadie más tienes que buscar, solamente yo puedo darte la paz, la felicidad, la serenidad y la sabiduría que en tu vida realmente necesitas.

Para que seas feliz, para que seas fuerte, para que no necesites nunca la aprobación y el cariño falso de la gente, de aquellos que siempre te están pidiendo perfección, que quieren quitarte lo que tienes, que te juzgan y te hieren cuando sus exigencias no puedes responderles.

Yo te he creado para que seas mío y en mi presencia estés completo, para que camines siempre conmigo a tu lado, para que te tomes de mi mano y vayas al éxito que para ti he planeado.

No quiero que pierdas tu tiempo y tu vida al tratar de estar a todo mundo agradando, hay muchos que jamás aceptarán tu prosperidad, a esos, déjalos en mis manos, si tratan de destruirte, conmigo se tendrán que enfrentar.

Pero tú, dedícate a buscarme siempre, a interceder en oración, a pedir por tu familia, enfócate en esos seres amados que he puesto a tu alrededor, ven de nuevo a mi presencia cada día y por eso te repito:

Hoy quito las cargas de tus hombros, no busques el amor ni en la gente ni en las cosas de este mundo, ven a mí, aquí conmigo tienes todo. Amén