HIJITO MÍO, TRANQUILO

HIJITO MÍO, TRANQUILO, pensamientos de temor y tristeza vinieron cuando te despertaste, quieren arrastrarte por una senda de desolación, por eso he venido a recordarte quién soy yo. El que te ama, el que te muestra cariño cada vez que cierras tus ojitos y lloras como niño sin saber qué hacer. Ponme atención, no le des cabida a las emociones malas que otros han sembrado en ti. Hoy tu corazón amaneció sintiéndose vacío y sediente, pero te doy a beber del agua viva, quiero que descanse tu alma y te llenes de mí, quiero que seas feliz. Te has sentido cansado de cargar por el camino con el peso del desprecio de aquellos que amas tanto. Mucho has luchado y yo miro tus sentimientos, lo que has hecho no es en vano. La semilla está sembrada, la tierra está sanando, el fruto de tu labor está a punto de nacer. Yo enviaré lluvia en su tiempo y tu verás a los que amas de rodillas ante mí arrepentidos, volverán a mí aquellos que tu creías perdidos, en ese día recibirás el premio de tus lágrimas, el consuelo para tu llanto, la respuesta a tu oración. Si quieres ver más fruto, sigue sembrando, si quieres disfrutar más alegría, sigue luchando con confianza y sin perder tu paz, con mucha paciencia. Te esperan días ocupados, pero llenos de gozo, cosechando frutos maravillosos de bendición y salvación. Por hoy descansa, aquí estoy a tu lado, saciaré tu sed, te llenarás de palabra que fortalece tu fe. Tu cosecha viene pronto. Créelo, confía en mí. Con amor eterno te he amado, mi divina misericordia por siempre estará contigo.

Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 


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