Hijo mío deja de preocuparte y pon todo en mis manos

Hijo mío deja de preocuparte y pon todo en mis manos. Las preocupaciones entristecen tu vida, deja de perder el sueño por cosas que no puedes controlar. Yo te he dicho muchas veces que no hay que temer, yo tengo todo en control. Tu futuro, tu destino, lo decido sólo yo. Tu lucha diaria está en confiar, enfócate en las cosas que te deben de importar, dedícate a buscarme, date tiempo para orar. Aléjate de las personas que te hablan palabras de temor, yo quiero para ti lo mejor, quiero que tú y tu familia gocen todas mis bendiciones. Por esto te lo digo, he aquí yo te lo aviso, cuando sientas que te hundes no dejes de confiar, no permitas a tu mente divagar, no te sientas temeroso, no te des por vencido.

En la lucha no estás solo, soy tu ayudador, tu Dios, tu pastor, tu mejor amigo. Te estoy preparando para cosas grandes, tengo bellos planes para ti. El miedo te llena de tristeza, te quita las ganas de vivir, por eso cuando el temor toca a tu puerta, grítale con fuerza mis promesas, declara quién reina en tu vida, grita a los cuatro vientos quién es el dueño de tu corazón. Si me das el lugar que me merezco en tu vida, todo cambiará, tu fe no será abatida, aunque te cueste trabajo, a la meta llegarás triunfador y victorioso. Vencerás enfermedades, derrotarás enemigos, serás de bendición para tu familia, para tus hijos, para tus amigos, para todos aquellos quienes creerán en ti y te darán la oportunidad que otros te negaron. Por eso te lo repito, deja de preocuparte, yo sé por qué hago las cosas, en mis manos tengo tu destino. Créelo, porque así fue, así es y así será.

Amén.


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