Llénate de mí

Llénate de mí que el camino aún es largo y te esperan miles de alegrías. Aún has de luchar y defender los sueños que apenas hoy germinan. Crecerás y te harás grande. Serás feliz, pero debes de luchar, llenarte de mi Espíritu, permaneciendo en mí y Yo en ti. Porque en mí siempre encontrarás la fuerza y siempre la respuesta a tus más difíciles preguntas.

Así es que, cierra tus oídos a otras voces, porque cuando me hablas te respondo y te diré lo que necesitas saber con claridad.

Soy tu guía y quiero guiarte, tomarte de la mano y por tu camino llevarte, protegerte, en los momentos tristes pondré mi mano en tu hombro para que sepas que siempre estoy contigo; en toda situación, en todo tiempo dispuesto a amarte. Por eso, llénate de mí, tengo muchas, muchas, muchísimas bendiciones para darte. Llénate de mí. Vive, regocíjate, canta, deja correr las aguas vivas de mi poder que mora en ti. Si en tu camino otros te odian, yo te amo. Si para otros estás muerto, para mí vives y ciertamente aquí adentro en este mi corazón eterno del cual yo no te sacaré jamás.

Sumérgete en el mar de la confianza y déjate guiar por mi voz cuando te habla.

No te dejes arrastrar por las corrientes inestables que quieren arrojarte y golpearte contras las rocas cortantes, quieren robarte el ánimo, desmotivarte, asesinar tu inmenso deseo de triunfar.

Cuando se desea volar tan alto, siempre habrá vientos contrarios que intentarán tirarte hacia un abismo. Si deseas llegar muy lejos al éxito verdadero, necesitarás un compañero en el camino. Alguien que en verdad te entienda, que no te juzgue, que siempre te cuide y te ayude. Y aquí estoy para acompañarte en la jornada. Llénate de mí, dame tu mano, aún tengo miles de bendiciones para darte.

Amén

 


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