No quiero que te alejes de mí

No quiero que te alejes de mí, si te alejas los conflictos de esta vida te robaran los deseo de vivir. Eres muy valioso, por ti pagué un gran precio.

Te rescaté con mi propia sangre, te arranqué de las garras del enemigo, en tu corazón mi presencia llevas, te he librado de la maldición y del castigo, nunca te he dejado, nunca te he abandonado, estoy contigo siempre, vuelve a mí.

Vas a ver que muchas cosas estarán cambiando cuando aceptes en tu corazón todo este amor que te estoy dando, cuando deseches de una vez por todas las palabras hirientes de los que te despreciaron, cuando entiendas que muchos por envidia desearon tu derrota y quisieron destruirte, pero hoy estás de pie porque con mi mano poderosa te vine a levantar.

Se ha acabado el tiempo de llorar, no tienes porque estar sufriendo, a tu vida estoy hablando sanidad, estoy quitando de ti todos los dolorosos sentimientos y desde hoy mismo, si, hoy mismo, saldrán desde tu corazón ríos de agua viva, corrientes cristalinas de felicidad hermosa, de fortaleza inmensa, de estabilidad emocional, de pensamientos firmes, y tus deseos de salir adelante y de triunfar en este mismo momento se multiplicarán, yo estoy trayendo un cambio poderoso a tu vida, con tus propios ojos lo verás y sentirás como muchas cosas cambian.

Vuelve a mí y quédate conmigo para siempre. Quiero bendecir en todo lo que hagas, todo lo que pongas en mis manos, todos tus sueños, todo lo que des, todo lo que siembres, y todo lo que recibas se multiplicará porque yo derramo sobre ti mi bendición.

Quiero que me adores, quiero que me sirvas, que estés siempre atento a mi instrucción, voy a revelarte muchas cosas, pero búscame siempre. Con tus rodillas dobladas y tu espíritu entregado y humilde quiero verte, solamente así podre derramar en ti la sabiduría que te ayudará para que tu también seas de mucha bendición para tu familia, para tus amigos, para tu nación.

No te alejas nunca de mí, te amo, Amén.