No te vas a rendir

No te vas a rendir, no vas a abandonar tu lucha ni vas a tirar a la basura todo tu esfuerzo, tus planes, tus proyectos ni tus sueños. Llevas mucho tiempo luchando, días y noches sufriendo, has invertido tanto esfuerzo, tanto tiempo y no vas a tirar la toalla por estas cosas tan difíciles que hoy estás viviendo.

Si te tomas de mi mano, yo te daré las fuerzas para continuar.  Si no pones tu atención completa a estas palabras que te digo, si ignoras mi llamado, si decides no escuchar esta voz que te habla dentro de tu corazón y que te anima a continuar, si menosprecias mi consejo, vas a desanimarte, te quedarás sin fuerzas, las trampas de los enemigos pueden atraparte, los ataques infames de los que te odian pueden derribarte y yo no quiero que eso pase.

Necesitas mi ayuda, te lo digo una vez más, tómate de mi mano, déjame guiarte en los momentos más duros, quiero encaminarte por la senda correcta cuando los tiempos son confusos.

Quiero que te vaya bien en todo y seas bendecido, que leas y recuerdes mis promesas cada día. Recibirás fortaleza, grande bendición y abundancia, para esto te he escogido. Yo no quiero tu derrota, no quiero verte derrumbado, no me gusta verte triste ni desanimado. Por eso estoy aquí, hablándote nuevamente, lo haré a cada minuto y segundo, de mi amor quiero llenarte y que tengas la seguridad de que tienes un Padre Celestial que en verdad te ama. No con amor terrenal y pasajero, sino con amor divino y eterno. No te levantes de aquí este día sin recibir y sentir este abrazo, vas a llorar de alegría nuevamente cuando sientas en tu corazón cuanto yo te amo. Te sentirás lleno de fuerzas y poder, te estoy llenando de granes dones porque quiero que prosperes, que derrotes a tus enemigos, que sigas caminando y subiendo sin parar hasta que llegues a tu meta.

Vamos hijito, hijita, tómate de mi mano, no te desanimes, no te detengas. Amén.