Soy tu Dios, fuerte y verdadero.

Soy tu Dios, fuerte y verdadero, mi amor por ti es real, mi cariño es limpio y sincero, nadie te ama tanto como yo, nadie vela por ti día y noche, nadie te cuida como yo te cuido.

Nunca te he rechazado, no te he abandonado, no quiero que te sigas sintiendo sucio, no creas que eres indigno.

No fuiste creado para vivir día a día culpándote, castigándote a ti mismo por pecados y errores que yo ya perdoné.

En mi palabra te digo, eché tus pecados al fondo del mar, ya no me acuerdo de ellos y ahora me tienes que creer. No tienes que sumergirte más en las aguas turbias de la condenación para buscar los recuerdos y emociones que de ti fueron borrados.

No le des oportunidad al enemigo de recordarte y atormentarte con esos pecados que ya te he perdonado.

No tienes que sufrir todos los días por lo mismo, enfócate en el futuro, en los días que vienen, deja el pasado atrás y no regreses a él nunca más.

Yo te doy la fuerza para que atravieses con victoria y triunfo sobre las dificultades. Después de los tiempos duros vendrán grandes bendiciones, bellas oportunidades, pero tu pensamiento debe de estar firme en lo que yo tu Dios pienso de ti, y no en lo que piensa de ti el mundo.

Los que te odian te seguirán acusando, tus enemigos te atacarán gritando que no mereces ni mi bendición, ni mi favor, pero tú les responderás que yo he derramado en ti mi gracia y mi perdón, yo soy quien te defiende, tu sigue caminando firme que yo te libraré de todos los que te quieren destruir.

Ábreme tu corazón ahora, acepta lo que te digo, lee con reverencia mi palabra, atesora con respeto mi sacrificio, mi sangre derramada.

Nunca juegues a volver atrás, a tus maldades pasadas, tienes que mirar al frente, no te distraigas en cosas vanas. Tengo tantos planes buenos y maravillosos para ti. Quiero tu lealtad eterna, quiero que en todo me busques y me obedezcas, yo sé que lo harás, yo sé que me amas. Amén.