Por tus hijos te preocupas.

Por tus hijos te preocupas, aquí los tengo a todos en mis manos, tu sígueme pidiendo por ellos, yo los estoy protegiendo y cuidando, siempre guio sus pasos cuando no los estás mirando.

Un día cambiaste pañales y te desvelaste por ellos, lo entregaste todo para darles vida y hoy ves cómo están creciendo, parece que se te van de las manos.

Tranquilízate, te lo aseguro, yo los estoy cuidando. Tu sigue con tu misión de madre, que para esto te he escogido, veo tu preocupación, por eso para darte paz y fuerzas he venido.

Mi manto los cubre, mi sombra los resguarda, de las tormentas crueles los abrigo con mis alas. Mis ojos están sobre ellos en todo momento y sé que a veces entras en desesperación porque no puedes ver lo que tus hijos están haciendo, te preocupa tanto que tomen malas decisiones, que se dejen influenciar por las malas compañías, que se metan en problemas y que las cosas que hagan puedan arruinar su vida.

Tu sigue orando, nunca dejes de hacerlo. Pídeme en voz alta, que se escuche en toda tu casa, tus hijos tienen que oírlo y saberlo.

Que se den cuenta que hay una madre que con fe y con amor sincero se arrodilla cada día rogando por ellos ante mi trono eterno.

Que no se les olvide que los amo, que soy real, que me interesan sus vidas y que para ellos tengo un plan poderoso y verdadero.

No te canses de decirle a tus hijos que los amas, no te desanimes si te ignoran, pero tampoco te de vergüenza que vean cuando tus ojos lloran. Ellos tienen que saber que su forma de vivir te preocupa, que sus acciones te duelen y te hieren.

Todo esto es parte de un proceso, quiero que me creas y lo entiendas. Cada uno de tus hijos tienen un camino único por el cual van a caminar, a veces van a cometer errores, por eso debes de orar para que el enemigo no aproveche sus caídas y los quiera desanimar con mentiras, con acusaciones.

Muéstrales tu amor incondicional, no temas de enfrentarlos cuando están pecando, pero debes tener para ellos tus brazos siempre abiertos, sin juzgarlos, tienen que sentirse aceptados por ti y tener la seguridad de que los sigues amando y que siempre los vas a amar, que nunca dejarás de orar por ellos, de pedir por sus vidas, de clamar.  Tu oración de madre es poderosa y eficaz.

El día que veas el fruto de tus desvelos y tu esfuerzo, tu corazón se llenará de regocijo. Confía en mí, estoy con tus hijos, estoy también contigo. Te amo. Amén.