Te ofrezco amor.

Te ofrezco amor, mi amor supremo, que te dará seguridad plena en un futuro bueno de bendición y gozo. Amor que te cobija y te transforma, que te protege del mal y te abraza con cariño.

Amor tierno que te escogió desde el inicio de los siglos, que acaricia tu frente desde que viste la luz, que cuida tus pasos desde que eras niño.

Te mereces ser amado y hoy te he hablado confirmándote mi amor, pero por si alguien te desprecia, que nunca se te olvide; que nadie te ama como yo.

Quiero hablarte, tocar tu corazón y bendecirte. Cuando por la mañana abres tus ojos mi amor ya está listo para envolverte en mi protección divina.

Que nadie se atreva a querer arrebatarte las cosas que te doy, no debes acobardarte cuando alguien venga y te diga que no recibirás nada de mí porque no eres merecedor o porque no eres digno. A los que amo yo bendigo, a ti te he apartado para mí, te he escogido para que me conozcas más, para que sientas profundamente cuánto te amo y así entiendas el propósito maravilloso que a tu vida quiero dar.

Mi bendición es abundante, también cubre a tu familia, a los chicos y a los grandes, a los que están por nacer y a los que quieren buscarme en la vejez.  Yo aún tocaré el corazón de aquellos que ahora no me buscan, que creen que me están ignorando, aunque ellos no se den cuenta, también sus pasos estoy guiando para traerlos a mí.  No pares de orar, no dejes de pedir, sigue clamando, que es tanto lo que yo te amo, que a ti y a toda tu familia voy a bendecir.

Dime ahora que me crees. Amén.