Tu fracaso no significa el final.

Tu fracaso no significa el final. No es el final de tu vida, no es el final de tus sueños, no es el final de tus talentos y tu potencial, no es el final de mi plan que tengo para ti.

Si has fracasado, esto debes de hacer: Pídeme perdón si cometiste un error. Cierras tus oídos a las mentiras del que te acusa. Te levantas, te sacudes el polvo, abres tus alas y te lanzas a volar sin temor, sin culpabilidad. Eres limpio por mi sangre poderosa.

Para el mundo cualquier fracaso significa el final.  Para mis hijos, el fracaso es una lección importante para saber a dónde no deben regresar jamás. Recuerda lo que quedó atrás ya no existe más, olvídate de todo lo que ha quedado en el pasado, eleva tu mirada y tu visión hacia arriba, hacia adelante. Fija tus ojos en la maravillosa misión que te estoy dando, yo te lo estoy diciendo, yo te estoy llamando.  Yo mismo extenderé hacia ti mi mano y pondré sobre tu cabeza el premio, la corona del supremo llamamiento, preparada para todos aquellos que no se avergonzaron de compartir estas palabras y de seguirme a mí.

No tengas miedo de enfrentar ejércitos enemigos, ningún mal te tocará, te protegeré en todas tus batallas, puedes andar confiado por cualquier camino a donde yo te enviaré.

Que en tu corazón abunden mis promesas, alimenta con mis mandamientos tu fe, quiero que seas fuerte y valiente, no temas, no desmayes, con mi mano poderosa yo te sostendré.

Date cuenta de qué tan fuerte eres, aunque te sentiste débil y pensaste que caías, no permitiré que seas destruido, ni que en la derrota sigas, quiero que sientas que me importas mucho, quiero que vivas, que te levantes y triunfes en todas esas cosas que tienen gran valor para la eternidad.

Volverán a ti bendiciones perdidas, haré que haya en tu hogar perdón y armonía familiar, que también te sientas seguro de ti mismo y ya no te avergüences de nada. Muchas veces me has oído decirte que te amo y te lo repito una vez más para que a tu corazón le quede claro: Te amo. Amén.