Yo soy el Dios que aún escucha

Yo soy el Dios que aún escucha, el Dios que todavía contesta, el Dios que sana, el Dios que aún perdona, el Dios que te guía, el Dios que te dirige, el Dios que te protege, el Dios que te ama. Yo soy tu Dios, tú salvador.

Bendeciré tu vida y la de tus seres queridos, la tierra que tus pies pisan y el aire que respiras, bendeciré tus planes que guardas en tu mente y las palabras edificantes que salgan de tu boca. Bendigo tu hogar, bendigo a tu familia, el alimento en tu mesa, el trabajo de tus manos, tus sendas, tus caminos, todas las cosas de valor que emprendas este día.

Mi mano y mi bendición reposan sobre ti, mi ayuda y mi protección te siguen, oportunidades lindas y maravillosas te vienen a buscar. Tienes que estar listo, alerta, para cualquier batalla que tengas que enfrentar, aunque por muchas de las bendiciones que te envío no tendrás que luchar, solo tienes que cuidarlas, ser sabio y prudente, buen administrador, pero hay otras cosas por las cuales tendrás que enfrentar ejércitos enemigos con la fuerza que te doy, con la destreza y la fortaleza de campeón, con ese carácter santo y fuerte que he puesto en tu corazón.

No temas al conflicto, no le tengas miedo a los malos, ante las amenazas no tiembles de pavor. Estoy contigo no porque seas perfecto, sino porque te has entregado a mí y has aceptado mi amor, me has permitido el primer lugar en tu vida, en tus pensamientos. Oras, me buscas, te encomiendas a mí cada día, por mi palabra y mis promesas te guías.

He visto en ti la valentía de un guerrero, el ímpetu de un luchador, la destreza e inteligencia de un ganador de mil batallas.

Eres fuerte, valiente, perseverante y vencedor, mi bendición está contigo y una vez más vencerás en esta situación.

Contéstame ahora, ¡Yo lo creo! Y levántate a recibir tu bendición. Amén


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