7 cosas que NUNCA, NUNCA le debes decir a tu esposa que no trabaja fuera del hogar

El otro día estaba charlando con un amiga, a quien no había visto en mucho tiempo. Cuando le pregunté cómo estaban los niños y el matrimonio, me dijo que se había separado de S. Ricardo desde hacía ya un año. Me dijo que lo dejó por violencia doméstica, pero no porque lo golpeara, sino porque sus palabras eran tan duras y dolorosas que le causaron profundas heridas en el alma; y por si no lo sabías: humillar, insultar y decirle cosas feas todo el tiempo a tu pareja es violencia doméstica.

La causa del maltrato me pareció aún más injusta. Ella no trabajaba, estaba dedicada 100% a su hogar.

El trabajo de una madre en el hogar es exhaustivo. Las esposas que no trabajan fuera del hogar deben hacerlo en la casa los 7 días de la semana. Nunca tienen vacaciones y muchos maridos ignorantes añaden más peso a la tarea al no valorar su arduo trabajo en casa el cual no es remunerado monetariamente.

Por favor, evite estas 7 frases dolorosas que NUNCA debe decirle a su esposa que no trabaja fuera del hogar, pero que trabaja como esclava en su casa.

¿Por qué le damos tanta importancia al trabajo? Pues, aparte de que fue impuesto por Dios, El dinero es una de las razones más comunes de divorcio. De hecho, se ha convertido en la razón número uno. Cuando el marido es la única fuente de sustento, pueden ocurrir tensiones superfluas en la relación y lo que usted dice, y cómo lo dice puede producir heridas profundas.

A veces las peleas, las tensiones económicas y la falta de dinero hacen que haya discusiones que se pueden evitar teniendo en cuenta estas 7 frases que nunca se deben usar.

1. “Sólo estás conmigo por el dinero.”

Creo que la gran mayoría de las mujeres de hoy en día no tienen problemas para salir a trabajar fuera del hogar. Además, muchas mujeres quieren salir a luchar por sus sueños, sentirse realizadas como profesionales, capaces de cambiar y aportar ideas revolucionarias. Sin embargo, deciden quedarse en el hogar para los niños, el marido… Simplemente se anulan como mujeres y, el hombre, aunque pasen los años, no aprecia el gran sacrificio que hace su esposa al decidir cumplir con el rol de ser una madre y esposa eficiente.

2. “Pídeme permiso antes de comprar”.

Su esposa no es su empleada, y este mandato la pone en esa situación. Una cosa es que solicites que, si quieres adquirir algo que esta fuera del presupuesto, lo consultes para que juntos decidan qué es lo mejor para los dos y otra cosa es que afirmes que no puedes hacerlo a menos que le des permiso. Entiendo que la economía mundial no está en su mejor momento, por lo tanto, la pareja debe manejar sabiamente el presupuesto, sin llegar a extremos. Conozco una pareja en la que ella gasta todo el dinero sin ninguna restricción, y cuando él va a comprar algún material para su trabajo, la cuenta está vacía. No se trata de eso. Se trata de fomentar la comunicación y ambos deben coincidir en algo tan elemental como los gastos.

3. “Yo soy el que trae el dinero, no tengo que darte explicaciones”.

Tú traes el dinero, pero ella se ocupa de la casa y de los niños. Además, te cuida, por ella sales limpito y planchadito a la calle. Aunque están desempeñando diferentes papeles, todos están haciendo su parte. Ella no puede decirte que no use los muebles que ella cuida, o no te dice que sólo usará una muda de ropa a la semana; bueno, obviamente, usted no hace esas cosas.

4. “Y tú, ¿qué aportas?

Esta es una pregunta boba. Si usted hace este comentario se debe al hecho de que lo único que está buscando es iniciar una discusión tremenda. Si realmente te molesta que tu esposa no trabaje fuera de casa, entonces habla de ello como el adulto que eres. Habla con ella con respeto, porque ella aporta mucho. Demasiado, diría yo.

5. “Yo soy el que trae el dinero, por lo tanto, yo soy el que manda”. Esta se parece mucho al punto 3. Nada puede ser más humillante que esto. No sólo le dices que no “contribuye” con dinero a la casa, sino que, por esa razón, no es capaz de tomar decisiones en la pareja. Hacer este tipo de comentarios hace que su esposa se sienta insignificante. Recuerde que al unirse a su pareja forman ahora uno. Todas las decisiones, por pequeñas que sean, deben tomarse entre ambos, no sólo las económicas.

6. “Te daré una ‘asignación’ por mes.”

¿Qué es eso? ¡Vamos, tu esposa no tiene 12 años, por favor! Si le dices que le vas a dar un subsidio mensual, una recompensa monetaria, es insultante.

Imagina que ella decide poner límites y te diga: “Sólo arreglaré dos camisas al mes, si te usas más de dos, tendrás que arreglártelas tú solo”.

7. “No humille a su esposa porque ‘trabaja en casa'”.

El trabajo en casa es muy duro y no termina. Para colmo, nadie paga por ello. Es mucho más difícil que ir a trabajar fuera del hogar, ya que un empleado tiene un horario. Las amas de casa no tienen un horario y trabajan desde el momento en que se levantan hasta que se van a la cama. Así que, por favor, valora el trabajo de tu esposa en casa.

Las desventajas económicas, no faltarán. En todos y cada uno de los casos, lo que falla es la comunicación. Desquitarte con tu esposa nunca será la solución. Al contrario, sólo te traerá más inconvenientes. Nada mejor que charlar con tu pareja llamando a las cosas por su nombre, sin necesidad de herir con tus palabras a la persona que tanto te quiere y se sacrifica por su familia.