Cerrando capítulos.

Decir adiós a personas, lugares y cosas en nuestras vidas puede ser una mezcla de emociones. A veces estos finales nos dejan sintiéndonos aliviados y emocionados por la siguiente etapa que ha de venir.

Otros nos llenan de tristeza cuando nos vemos obligados a de mala gana o bruscamente, tener que seguir adelante con nuestra vida.

Ya sea cambiar de trabajo o lidiar con una ruptura, cerrar un capítulo en la vida puede ser tanto difícil como alegre. Lo importante es centrarnos en usar esas experiencias como una forma de mejorar.

El pasado tiende a impedir que la gente avance hacia su futuro. Esto puede atribuirse al hecho de que nos sentimos cómodos con el pasado porque hemos estado allí y lo conocemos, mientras que el futuro es desconocido.

Cualquiera sea la razón, no podemos permitir que el pasado obstaculice nuestro futuro, sino que lo mejore.

Hay una cita de Alexander Graham Bell que dice: “Cuando se cierra una puerta, se abre otra, pero a menudo miramos tan larga y lamentablemente la puerta cerrada que no vemos las que se abren para nosotros”.

Dios conoce los planes que tiene para nosotros, y esos planes son para nuestro bien; “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías 29:11.

Si confiamos en la palabra de Dios, si realmente buscamos su rostro, voluntad y dirección, entonces Él dirigirá nuestro camino (Proverbios 3:6).

Mirando hacia atrás.

No todo el pasado es malo, no deberíamos ignorarlo; es lo que nos formó a la persona que somos hoy. El problema surge cuando nos concentramos en el pasado en lugar de reflexionar sobre él y avanzar hacia el futuro.

Viendo hacia delante.

Parte del encanto de vivir en el pasado es que es cómodo y conocido. No hay misterio porque ya sucedió mientras que el futuro está lleno de incertidumbre y misterio.

El futuro es una página en blanco que nos mira a la cara esperando que dejemos nuestra marca. Dios nos da oportunidades, y debemos aprovecharlas.

Con cada capítulo completado en la vida, hay algo precioso, especial y valioso que podemos llevar al siguiente. La vida es una serie de oportunidades que se nos presentan, y depende de nosotros aprovecharlas al máximo.

A través de ese proceso crecemos y nos desarrollamos en la persona que Dios nos diseñó para ser.