La oración del inmigrante: sanidad, esperanza y fuerzas

Oracion inmigrante, oracion residenciaUna oración desde lo más profundo de mi corazón

Gracias, mi Dios, por todas y cada una de las bendiciones que tú me das. Tengo tantas cosas que agradecerte. Gracias por este día, gracias por mis padres, por mi esposo, por mis hijos. He recibido tantas bendiciones, que la vida no me alcanza para darte las gracias.

En este momento soy más consciente que nunca de tus maravillas. Gracias por los alimentos que me das cada día, por el aire que respiro y por todas aquellas cosas que, aunque parezcan tan pequeñas, yo, por tu amor, he aprendido a valorarlas. Muchos en ocasiones no nos damos cuenta de que estas pequeñas cosas son las que nos permiten vivir.

Gracias, Señor, por todo lo que me das

Hoy te pido que perdones todas mis faltas. Soy consciente de los muchos errores que cometo cada día, aunque no tenga la intención. Perdona mis pecados, pues eres testigo de que trato de cambiar, pero no puedo. Es más fuerte mi orgullo, mi rebeldía y mi ira. Yo te pido, Señor, que me perdones y vengas en mi auxilio. Enséñame a olvidar y a perdonar como lo haces tú.

Tú eres Señor, la fuerza que me impulsa, que me da esperanzas, que me hace feliz… ¡Eres mi  salvación!

Señor, en esta ocasión tengo muchas cosas pendientes que me atormentan, que me quitan la paz. Te pido que  me ayudes a llevar a buen término los trámites de mis papeles para poder residir legalmente en este país. Ayúdame a, en tu perfecto orden, poder tramitar los papeles de mis hijos también.

Pronto seré llevada a realizarme los exámenes correspondientes que debo presentar para mi aceptación. Te suplico, Señor,  que te lleves mis enfermedades. Te presento mi artritis, limpia mis pulmones de cualquier masa o quiste que pueda haber en ellos. Yo sé mejor que solo tú, me puedes conceder el milagro de la sanidad que necesito. Te lo pido, Señor, pasa por mis bronquios y pulmones tu mano sanadora, lava mi sangre y líbrame de cualquier enfermedad que yo pueda tener.

Gracias, Dios, porque sé que tú escuchas esta súplica. Por fe sé que esos exámenes que tomarán en la Embajada saldrán bien, pues ya me has sanado por completo.

Gracias por tus cuidados en cada momento. Gracias por tu bendición y protección.

Te amo, Jesús,

 

¡Amén!