Oración de gratitud por el dulce amor de Dios

Amado Dios, Padre celestial, Dios grande, fuerte, poderoso; precioso eres Señor.

Oh Dios, Señor mío, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra. Al ver los cielos, la luna, las estrellas, todo esto obra de tus manos, me pregunto quién soy yo para que tengas misericordia de mí.

Quién soy yo para que te acuerdes de mí y tengas la amabilidad de sustentarme, de cuidarme, librando mi vida de peligros, proveyendo para mis necesidades.

Solo resta darte las gracias, oh maravilloso Dios, por estar pendiente de mi sin yo merecerlo; no falta el pan en mi mesa, el abrigo a mi cuerpo, el techo bajo el cual cobijarme, y esto es mucho más de lo que merezco.

Gracias porque desinteresadamente me das todo aquello que he de necesitar para sobrevivir; el aire, la salud, aún los amigos, familiares, el trabajo, las fuerzas. Perdóname por pasar por alto y dar por sentado estas cosas, en lugar de agradecer por ellas pues si faltaran no podría existir.

Gracias oh Dios bendito por librar cada día mi vida del mal, y la de mis familiares y la de mis seres queridos.

Gracias Dios porque como dice el salmista tu eres refugio del pobre para el tiempo de angustia. Por esto en ti confió, y espero en tu salvación.

Gracias por todo lo que permites, y aun lo que no; sé que lo haces por mi bien y a su tiempo me muestras las razones que tienes, pues tú conoces mi futuro y sabes lo que es mejor a mi vida.

Me someto a ti mi Señor y Dios, y agradezco tu amor inmerecido, tu sustento y cuidado. Obedezco a tu voluntad y en ti espero, roca mía y Dios mío.

Gracias Dios del cielo, infinitas gracias. En el nombre de tu amado Hijo Jesús, amén.