¿Puede Jesús sanar un corazón roto en mil pedazos?

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Este es uno de nuestros versículos favoritos porque nos hace recordar que, no importa cuán alta sea la montaña que debes atravesar, Jesús puede ayudarte a escalarla. Él te puede llevar al otro lado.

Jesús nos da fuerzas, no seas demasiado orgulloso para pedirle ayuda. Él puede sanar tu corazón roto.

La vida puede ser dura y cruel contigo. De hecho, desde que Adán pecó el mundo se quebró y, no solo tú: el mundo está roto. Así es, ya nada funciona perfectamente. De hecho, nuestro cuerpo no está funcionando bien, ya vez cuántas enfermedades extrañas están apareciendo. Sumado a esto otras catástrofes: huracanes, terremotos, incendios forestales, secuestros, guerras, asesinatos. Cada día debemos enfrentar un sentimiento de pérdida: que el matrimonio no funciona bien o que un ser querido falleció. Debemos luchar día a día contra derrotas y desilusiones. Pero recuerda que, este no es más el paraíso. Es por eso por lo que debemos orar y pedir siempre que se haga Su Voluntad aquí en la tierra como en el cielo.

Seguro en estos momentos te encuentras decepcionado, derrotado. Entonces, te preguntas, ¿cómo me levanto? ¿Cómo supero esto?

Jesús en Mateo 5:4 bendice a todos aquellos que lloran porque ellos serán consolados.

Parece ilógico el hecho de que Él nos diga que el que llora será bendecido. Imagina, tu mente está llena de conflictos, tienes una mala salud, tu pareja te dejó o te piensa dejar y encima te dicen que “bendito los que lloran”. ¿Cómo podemos ser bendecidos en un mundo defectuoso, roto?

Dios no esperas que estés feliz todo el tiempo. Existe un mito entre los cristianos que sugiere que un creyente, si conoce a Jesús, debería estar todo el tiempo contento con una gran sonrisa. No, cuando decides seguir a Cristo, significa otra cosa.

En Eclesiastés 3 nos dice que hay un tiempo para todo bajo el cielo. Específicamente en el versículo 4 dice:

“Un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto”.

La Biblia deja claro que a veces llorar es apropiado. La pena, el dolor no es solo para funerales. En un abrir y cerrar de ojos lo puedes perder todo: tu trabajo, tu salud, tu dinero, tu reputación, tus sueños, todo. Por lo que la respuesta apropiada a cada pérdida que nos suceda es ENFRENTARLA, no fingir que estamos alegres. No te afliges por nada, si hoy estás triste es por algo. No eres un ser inanimado, fuiste hecho a Su imagen y semejanza. Si sientes emociones es porque Dios es un Dios emocional. Dios sufre, es compasivo y no está distante.

Recuerda, Jesús lloró cuando su amigo Lázaro murió. Su corazón estaba conmovido ante el dolor de aquellos que estaban llorando su muerte.

Entonces, en lugar de vivir en una negación, enfrenta esa vicisitud. El dolor es una emoción saludable, es un regalo de Dios. Es una herramienta que nos permite atravesar las transiciones de la vida. Sin cambio no se puede crecer.

Es como una madre que debe pasar por los dolores de parto antes de tener a su bebé. No suprimas ni reprimas el dolor, exprésalo, ya sea a tus amigos o familiares, mejor: confiésaselo a ÉL.

Una vez que confieses, inicia la curación. En el Salmo 39:2 David confiesa: “Me quedé callado y no dije nada y mi angustia solo creció”. Si no lloras las pérdidas en la vida, te quedas atascado en esa etapa.

Dios consuela y bendice un corazón roto. Llorar no es signo de debilidad, es una señal de amor. Simplemente por ti solo no lograrás superar el dolor. Jesús no está lejos, está a tu lado. Dios presta atención y nunca te abandonará.

“Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo” (2 Corintios 6:10).

Si no tienes a Jesús en tu vida, entonces no está cerca de ti. En ese momento tú estás por tu cuenta. Pero Dios nos acerca a sí mismo, dice en Su Palabra. Cuando pasamos a ser sus hijos, Él nos da una familia, que es la iglesia. Esta está para apoyarnos y debemos regocijarnos con ellos. Haga lo que Jesús dice que haga, consuela a los que están a tu alrededor primero, te darás cuenta de que hay gente sufriendo tanto o más que tú. No es que intentes minimizar el dolor, tampoco trates de apresurar el dolor o la aflicción.

En resumen:

Libérate: si alguien te ha herido, perdónalo. Confiesa ese dolor.

Enfócate: El poder de Dios obra en nosotros. Ayuda a otras víctimas que sufren.

Recibe: Recibe el consuelo de nuestro Señor Jesucristo, quien nos consuela a través del Espíritu Santo en las tribulaciones.

Nadie escogería que le rompan el corazón. El tiempo para restaurar un corazón roto es largo e insoportable. Pero existe alguien con un corazón puro, intachable que eligió tenerlo roto. Él entiende lo que es una tentación, una pérdida o una traición. El enviará al Espíritu Santo, al consolador para que te guíe y te acompañe y componga los espacios vacíos y rotos de tu corazón.