Te Amamos Porque Tú Nos Amaste Primero

 

Tú me amaste a mí primero…

Te amamos, Señor, pues de la oscuridad hacia la luz nos has sacado
y por haber curado nuestras heridas y perdonado nuestros pecados.  
Te alabaremos, Señor, pues nos has dado vida y la salvación nos has entregado
y por habernos permitido ver muchísimas maravillas al estar a tu lado.

 

Te amamos porque tú tomaste la iniciativa de amarnos primero;
porque tú nos amaste desde la eternidad y con un amor perfecto.
Te amamos porque, a pesar de nuestros pecados, nos mostraste tu afecto
y porque nos trajiste salvación a pesar de que nosotros no merecíamos esto.

 

Sabemos que todo lo que hiciste por nosotros nunca lo hará nadie más
y el saber eso lo que nos motiva a alabarte cada día más y más.
Sabemos que por nosotros tu vida diste,
eso nos motiva diariamente a querer al lado tuyo estar 
y, por esta razón, durante toda nuestra vida te vamos a adorar.

 

Grande es la alegría de aquellos que buscan cada día tu Presencia,
y aún más grande es la dicha de saber que no es pura coincidencia;
pues saben que tú los llamaste para realizar grandes proezas:  
sanando enfermos, expulsando demonios y haciendo milagros sobre esta tierra. 

 

Lo que nos puedan decir los otros tiene poca relevancia;
lo que les parezca el que seamos cristianos tiene poca importancia
porque nosotros deseamos servirte y seguirte con constancia,
sin importar lo difíciles que pudieran ser las circunstancias.

 

Lo que más deseamos es agradarte.
Mi mayor anhelo es día a día buscarte.
Por nada en el mundo quisiera de ti alejarme,
porque en todo tiempo yo quisiera a ti acercarme.

 

Yo sé cuán grande es el amor que has expresado por cada una de las personas.
Me deslumbra, me maravilla ese amor que nos motiva a hacer buenas obras
y, aunque la gente en el mundo no sea lo suficientemente agradecida, yo quisiera servirte en agradecimiento por todas tus maravillosas obras.

 

Durante toda mi vida quisiera adorarte con todas mis fuerzas
por ese amor tan grande que en mi vida tú has puesto.
Durante todos mis días no dejaré de agradecerte por tu voluntad perfecta,
siendo esta la que me guía a hacer siempre lo correcto.

 

Hasta el último instante de mi vida quiero agradecerte por manifestarte en la tierra
y por seguir haciendo grandes cosas en todo tiempo.

By:  Cristian Flores


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