Agradecer a Dios por sus bendiciones, es la clave del éxito

Ser agradecido con lo que tenemos, esa es la clave del éxito. Mira, muchas personas están demasiado tensas, demasiado nerviosas, muchas viven en una crisis emocional por no tener lo que quieren tener, o por temor a perder lo que ya tienen. En medio de la confusión emocional vienen tantos pensamientos, tantos ataques a nuestra mente.

Queremos tener, porque creemos necesitar. Pero no tomamos un tiempo para poder pensar con calma en lo que si tenemos  y valorarlo, apreciarlo,  y darnos cuenta de que tan importantes y bellas son tantas bendiciones que si tenemos, pero que ahorita tal vez no podamos ver, y mirar al futuro y ver que muchas cosas que anhelamos tener, en realidad pudieran traernos problemas.

Recuerdo a una persona que obsesionada con tener un auto deportivo oraba a Dios por él. No es broma, es en serio. Ese auto deportivo costaba un dineral y el hombre en cuestión hacia publica su petición de oración. Su sueldo jamás alcanzaría para comprar ese auto. El esperaba un “milagro”.

Yo le pregunte que si ya sabía cuánto le costaría el seguro automotriz. No sabía, ni se acordaba que  se tiene que asegurar una propiedad tan valiosa. EL auto costaba alrededor de 320, 000 dólares. El seguro costaba 8,200 dólares. El mantenimiento anual obligatorio, si quieres tener el beneficio de la garantía que te da la fábrica de autos, costaba alrededor de 15,000 dólares.  El soñador tenía un empleo en el cual le pagaban 2,800 dolares al mes.

Dios puede hacer cosas que para nosotros son imposibles, pero, en el caso de ese hombre, era tan obvio que había otras prioridades en su vida, como por ejemplo cubrir la colegiatura de su hijo que estaba a punto de entrar a la universidad. Por una razón que no voy a discutir aquí, este hombre continúo con su obsesión por mucho tiempo hasta que finalmente se dio por vencido y poco a poco la fue olvidando. ( Continuar leyendo mas abajo)

 

Mientras tanto, su hijo frustrado por la falta de atención e interés de su padre, decidió no entrar a la universidad y tomar un empleo no muy bien pagado.  Ahora el hijo reside en otro país,  hasta se rumora que es adicto a las drogas y se ha metido en problemas con la ley, lo cual no había sucedido cuando aún vivía en su hogar.

Su padre perdió demasiado tiempo obsesionado con autos deportivos, membresías  a clubs que costaban la mitad de su sueldo anual, y su enfermizo deseo de querer codearse con “las estrellas”, cantantes y bandas reconocidas de la música grupera. Dos o 3 de sus compañeros de escuela habían formado una banda y habían tenido algo de éxito lo cual fue una especie de golpe para esta persona. Fue ahí donde nació su obsesión de aparentar en las redes sociales lo que realmente no era.

De ahí venían todos esos sueños irreales de tener cosas carísimas. Parece una historia de fantasía pero es tan real, que tal vez usted conoce a este hombre. No lo dudo.  ( Continuar leyendo mas abajo)

Mucha gente lo sigue en instaran, pero pocos conocen la realidad de su vida, y los más afectados han sido su esposa y sus hijos, bellas bendiciones que él tiene, pero que no ha sabido apreciar. Su esposa, una linda mujer, de gran carácter, amable, educada, pero sujeta a las exigencias y ocurrencias extravagantes de su marido. Sus hijos viven en un estado de enojo permanente en contra de su padre.

Hay muchas otras bendiciones que este hombre tiene y que tampoco ha valorado. Pero así como el estamos nosotros muchas veces, pidiendo, pidiendo, casi exigiendo a Dios, y no le hemos dado gracias por lo que él nos ha dado.( Continuar leyendo mas abajo)

Por más humilde que sea tu situación personal, tu trasfondo, el lugar donde vives, o las personas a quienes llamas familia y amigos, o por más negativa que parezcan las circunstancias en que te encuentras, por favor, piensa en ellas y dale gracias a Dios. Piensa en cuantas cosas bellas has vivido con tu familia, piensa en las ocasiones en que tus amigos te han sido de  bendición.

Piensa en que tu situación negativa tal vez te está manteniendo despierto y alerta, con tus ojos bien abiertos, y si eres agradecido con Dios, el pondrá delante de ti bendiciones nuevas que serán añadidas a las que ya tienes. Las bendiciones no se desechan, se valoran, se cuidan, se comparten. Lo que ya tienes, no lo tires, no lo desprecies. No menosprecies a nadie, a ninguna persona, aun a esos que te hacen sentir mal, dales su valor, y dale gracias a Dios por ellos.

Te reto a que lo hagas hoy mismo. Dale gracias a Dios por lo que tienes, por lo que te ha dado, y por lo que no te ha dado.

Dios está esperando a que aprecies lo que te ha dado, y te dará mas, cuando el vea que le darás el valor que se merece a esas nuevas bendiciones que ya están apartadas para ti, pero que llegaran a su tiempo. En el tiempo de Dios.