Creer en Dios te dará esperanza y quitará tu tristeza.

Samuel 1: 1-18

Este pasaje bíblico nos habla de una mujer llamada Ana la cual vivía en una situación de abuso en varias maneras.

Era estéril, no había podido tener hijos. Y no tan solo eso, por las costumbres de aquellos días, Ana se veía forzada a compartir su marido con otra mujer que si podía dar a luz y que se burlaba de Ana, cada vez que la veía.

Un día, Ana, viene a buscar a Dios a pedirle un milagro, arrodillándose y llorando amargamente delante de su presencia. Era tal su actitud y posiblemente tan poco común, que uno de los sacerdotes encargados pensó que Ana estaba borracha. Pero cuando Ana le cuenta su penosa historia, el sacerdote la consuela, le da una palabra de fe y seguridad de parte de Dios. La biblia nos narra que Ana salió de ahí, dejó de estar triste, de hecho, estaba tan feliz, que fue a su casa y escribió esas bellas palabras que en la biblia quedaron registradas como “El cántico de Ana”. (Léelo al final de esta nota).

La historia de Ana nos lleva a considerar que cuando Dios nos da esperanza, también quita toda tristeza. Dios da la seguridad de que tendremos pronta respuesta a nuestra necesidad, problema enfermedad o angustia, que todo cambia cuando nuestro Señor nos da esperanza, cuando Ana decidió esperar todo cambió y se iluminó, ella miro que su milagro llegaba y esto la llevaba a “dar otra cara a la adversidad”, tenía que cambiar su semblante, tenía que cambiar su rostro triste y cambiarlo por uno que muestra alegría, después de todo esta fe es real y la respuesta que viene en camino también es real. Ana había sufrido las burlas de personas por ser “estéril” y ni el amor ni el consuelo de su esposo fueron suficientes para cambiar todo lo que ella sentía. Ya no sonreía, se le había apagado el apetito había perdido todo deseo de vivir.

acerquense a dios

Que bendición que después de tanto tiempo de “esperar” realmente sin tener ninguna esperanza clara y concreta. Vino al templo de Dios y derramó su alma en llanto sincero delante de Dios, y tal y como dice su palabra “Acérquense a mí y yo me acercaré a ustedes” (Santiago 4:8,) Dios vino al encuentro y por medio del sacerdote Eli, le fue dada una palabra de fe y confianza, ella le creyó a Dios, a partir de ese momento su actitud ante la vida cambió. Comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo más triste.

Cualquiera que sea tu problema, tu “esterilidad”,  es decir, tu inhabilidad de tener buenos resultados en tu familia, en el trabajo, en los negocios, en tus relaciones personales, en tus planes, en la misión que Dios te ha dado, si hoy vienes a Dios en “llanto sincero”, es decir, con sinceridad cien por ciento genuina, Dios escucha con seguridad tu ruego y el puede venir a ti, en el lugar y situación que te encuentres y darte “fecundidad”, Dios puede y quiere traer un cambio a tu vida de tal manera que todo en ti y alrededor de ti sea radicalmente transformado.. Continúa leyendo porque hay algo importante que tienes que saber:

Si lees nuestros escritos notarás que continuamente repetimos esta verdad: No todos los que dicen creer en Dios, creen que Dios realmente puede cambiar a una persona, y mucho menos si esa persona les hizo algún daño o les causo algún dolor. Pero, cuando esa persona somos nosotros entonces si creemos que Dios nos puede cambiar. Tenemos también que aceptar que Dios puede cambiar radicalmente a otras personas.

Porque sabemos, entendemos y hemos experimentado el poder de Dios  y que cuando venimos a Dios llorando, clamando por un cambio, Dios ciertamente puede, y lo repito, si puede, radicalmente, cambiarte de pies a cabeza, en tu interior, y hasta en el exterior, no necesariamente en lo físico pero en todo lo que te está sucediendo en tu vida. La biblia dice por ejemplo, que Dios puede aún hacer que tus enemigos humanos se conviertan en tus amigos, Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él. “PROVERBIOS 16:7”.

Pero, volviendo a lo que te dije arriba, muchas personas que te conocen no van a creer que Dios te ha cambiado. Así que, no pierdas tu tiempo tratando de convencer a nadie. Si algunas personas no quieren reconocer a Dios en tu vida, no te sientas triste ni ofendido, ni valores lo que Dios ha hecho en ti por la opinión que ellos tengan de ti.

Si tu sabes que tu cambio es genuino, que ya no eres una persona llena de desastres sino que has enderezado tus caminos y Dios no solo ha traído esperanza y alegría sino que también te ha convertido en una mujer, un hombre nuevo, y si esas personas no quieren aceptarlo, bendícelas, no les guardes rencor, y búscate nuevos horizontes, nuevos amigos.

Me tome el tiempo para explicarte lo anterior, porque es ahí donde la bendición recibida es “perdida” por quienes la reciben. Dios cambia su tristeza en alegría, les da un nuevo corazón, pero la gente a su alrededor continúa “sospechando” de un cambio tan radical y en veces repentino.

Y tú, no trates de agradarles, bendíceles, restitúyeles, pide perdón, trata de reedificar relaciones y amistades, pero si no te aceptan y aún sí eres rechazado, como dice la biblia, sacúdete el polvo de tus pies y ve a buscar nuevos amigos. Por cada persona que te rechaza, siempre habrá un millón de personas buenas que te acepten.

El cambio radical que Dios puede hacer en ti, debes de creerlo aún antes de que se cumpla. La mujer de quien la biblia nos habla en esta ocasión, Ana, tuvo que esperar nueve meses después de concebir para dar a luz a su hijo Samuel. Era estéril, lo cual se puede interpretar de otras maneras, hay mujeres por ejemplo, que pierden al bebé temprano en el embarazo, una y otra vez, y es una ansiedad para ellas cuando el bebé pasa de cuatro meses de embarazo, ¿llegará a los nueve meses? Pero la incertidumbre también existe en muchos otros asuntos de la vida. ¿Perderás el trabajo? te renovarán el contrato?  ¿Terminará tu hijo la escuela?  ¿Te aceptarán tus propuestas de negocio? ¿ Cual será el dictamen del médico? Si a has fracasado antes, es natural que tengas dudas, pero no es correcto que vivas en incertidumbre si has  creído en las promesas de Dios.

Es por este tipo de dudas que es necesario aferrarse a la promesa y creer hasta el final en contra de vientos y mareas aunque aún  no podamos ver la respuesta que estamos esperando.

Es difícil aprender a vivir con este tipo de seguridad en que la respuesta de Dios llegará. Más bien, en vez de difícil, te diré que toma algo de práctica. Créeme, que cuando empieces a ver una otra vez la respuesta de Dios cumplida, los retos que después vengan serán menos pesados, tu fe será más fuerte y madura, y los obstáculos que enfrentes te parecerán menos amenazadores. Te sentirás más tranquilo, habrá en ti paz y calma, este será el fruto de tu persistencia, de tu firmeza, de tu fe.

 

Dios amadoAmado Dios:

Reconozco en que hay ocasiones en las que no veo tu pronta respuesta y pierdo toda mi esperanza. Pero hoy entiendo que en vez de perder la fe, debo venir ante ti y derramar lágrimas de sinceridad ante tus pies y eso estoy haciendo hoy.

Por favor Dios mío, cambia mi situación, ayúdame, rescata del hoyo mi vida, defiéndeme de mis enemigos, hoy más que nunca te necesito y hoy mi fe se afirma y mi corazón declara con seguridad que recibiré pronto tu respuesta, tu milagroso poder se manifestará en mi vida una vez más. Así lo creo, así será,

Amén

Cántico de Ana: (Samuel 2 1-10)

Entonces Ana oró y dijo:

«Mi corazón se regocija en Dios,

Mi poder se exalta en El Señor;

mi boca se ríe de mis enemigos,

por cuanto me alegré en tu salvación.

No hay nadie tan poderoso como El Señor;

porque no hay nadie fuera de ti

ni refugio como el Dios nuestro.

Que no salgan mas las palabras de orgullo y altanería;

cesen las palabras arrogantes de tu boca,

porque El Señor es el Dios que todo lo sabe

y a él le toca pesar las acciones.

Los arcos de los fuertes se han quebrado

y los débiles se ciñen de vigor.

Los que estaban llenos ahora tienen que trabajar arduamente por su pan

y los pobres y hambrientos dejan de tener hambre;

hasta la estéril da a luz siete veces,

mas la que tenía muchos hijos languidece.

Mi Dios da la muerte y la vida;

hace descender al seol y retornar.

El Señor empobrece y enriquece,

abate y enaltece.

Él levanta del polvo al pobre;

alza del basurero al menesteroso,

para hacerlo sentar con príncipes

y heredar un sitio de honor.

Porque de mi Dios son las columnas de la tierra;

él afirmó sobre ellas el mundo.

Él guarda los pies de sus santos,

mas los impíos perecen en tinieblas;

porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

Delante de Dios serán quebrantados sus adversarios

y sobre ellos tronará desde los cielos.

El Señor juzgará los confines de la tierra,

dará poder a su Rey

y exaltará el poderío de su Ungido.»

Gracias por leer, por favor, disculpa los errores ortográficos si encuentras alguno. A veces escribimos estas notas de manera rápida conforme a lo que Dios está  dictándonos, y yo se que la calidad es importante, pero a veces es más importante que tu recibas el mensaje a tiempo. De cualquier manera seguimos revisando el escrito para corregir errores y agregar otros detalles. Gracias por tu apoyo.