Enfócate en buscar a Dios, en tu familia, en tu salud.

Cuando nos refugiamos en Dios

En los tiempos que vivimos tan turbulentos creo que muchos ya estamos cansados de ver malas noticias que nos llegan por todos los medios.

Gracias a Dios yo tengo muchas notificaciones apagadas en mi teléfono y computadora. Pero ayer veía como un amigo mío se consumía de angustia al recibir notificaciones con una mala noticia tras otra.

Y no eran malas noticias personales, sino noticias en general que afectan al país o a la región donde vivimos: Que volverán a cerrar los comercios, que no te dejaran entran en muchos lugares si no traes mascara, que no podrás trabajar porque cerraron temporalmente tu centro de trabajo, que no hay camas en los hospitales, que posiblemente suban de precio algunos artículos y servicios básicos.

Aquellos que hemos puesto nuestra fe en Dios y en su palabra conforme esta escrita en la biblia estábamos conscientes que estas cosas podían pasar. Sin embargo, muchos pensaban que tiempos como estos solo vendrían cuando llegara la “tribulación”.

Pues bien, ciertamente estamos viviendo en una tribulación. Pero en vez de estar a la espera de notificaciones con malas noticias, para mantener nuestra salud mental y espiritual debemos mas bien poner nuestra mirada “en las cosas de arriba”.

Si tu y yo creemos en Cristo Jesús, tú y yo ya estamos muertos. ¿Pero como es eso?  Así es. La biblia lo dice:

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

 Colosenses 3:1-4

Que palabras tan poderosas. ¿Pero que significan?  El Apóstol Pablo nos dice que nuestra mirada debe de estar en las cosas del cielo y no en las de la tierra.

Nuestros anhelos egoístas, centrados en nosotros mismos, nuestros sueños de fama, riquezas y gloria. El deseo de ser “grandes” y “reconocidos”, de vivir por la vida presumiendo lo que somos y lo que tenemos, todo eso ha muerto. Ahora pertenecemos a Dios. Si vivimos, viviremos para El, y si morimos, moriremos para El.

Vivir para El no significa que te quites tu ropa, te pongas una túnica, te dejes crecer la barba, y te vayas a predicar a las calles. (Y menos si tienes hijos que mantener). Si Dios no deja a sus hijos desamparados, mucho menos quiere Dios que tu abandones tu responsabilidad con tu familia.

vivimos para Dios

Vivir para Él es precisamente eso, re-acomodar nuestras prioridades. En estos tiempos turbulentos viviremos para El, nos enfocaremos en su palabra, en nuestra familia, si tienes un empleo, hacerlo como si trabajaras para Dios mismo.

Velar y orar por los que amas, revisar tu vida y analizar, pidiéndole dirección a Dios, cuales son las cosas que puedes estar haciendo bien, y cuales son las cosas que puedes estar haciendo mal.

Arrepentirte ante Dios de las cosas que estas haciendo mal, y buscar la manera, con su ayuda, de empezar a hacer las cosas bien.

Repito de nuevo, los tiempos son turbulentos. En vez de llorar para que “todo vuelva a la normalidad”, mejor preguntemos a Dios: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? ¿Cómo debo de actuar? ¿Te estoy fallando en algo?

Empieza por volver a la lectura disciplinada de su palabra. Trata de empezar leyendo el Libro de Juan.

Después el libro de los Hechos (un libro maravilloso), después las cartas del apóstol Pablo. Lee los evangelios, Mateo, Marcos, Lucas.

Esta es una recomendación personal, realmente tu puedes empezar como Dios te guíe.

Pero en estos tiempos “turbulentos”, tenemos que volver a nuestras bases. Y esa base esta en la presencia de Dios. Vamos a enfocarnos en las cosas del cielo. Y no en las malas noticias del mundo.