Pongamos nuestra vida en las manos de Dios

¡Oh Amado Salvador! Hoy deseo en mi corazón adorar tu Santo Nombre, estoy completamente seguro que en ningún momento te apartarás de mi vida, te agradezco por cada uno de los regalos con los cuales tú me colmas de amor, también porque tu alumbras los senderos que me llevaran a la victoria y porque sé que tienes grandes propósitos y bendiciones preparadas para mí.

Amado Padre Celestial, cuando estoy contigo mi vida es un triunfo, me siento lleno de valor y en fortaleza, llévame Señor por esos caminos de bendición que tú has trazado para mí y resguarda mi vida de todo aquello que esté en contra de tu palabra. Enséñame Padre a obrar sabiamente, que en cada una de mis labores las personas puedan verte testificado en mí.

Glorioso Redentor, solo tu gracia me ha sostenido, cada día siento más mi dependencia de ti, he decido dejar todo lo que tengo y todo lo que soy en ti, que no se cumpla mi voluntad sino la tuya mi Señor, dirige mis labores, coloca en mi vida inteligencia y prudencia para en un futuro no vivir en ansiedad por las malas decisiones del pasado.

No hay días malos, sólo días en los que tenemos que aprender a confiar más en Dios.

¡Alabado seas por siempre mi Dios! No hay quien pueda igualar el poder que tu palabra exhala, tu nunca cambias Padre, Dios de restauración y dador de vida, y yo creo desde el primer día que salvaste mi alma del dolor, enséñame a pelear en fe y no acobardarme ante los conflictos pero no permitas que crea que he logrado todo por mis propias fuerzas.

Soberano Rey, todas mis victorias las colocaré en tus manos porque tú eres y serás mi ayudador, sin ti nada puedo lograr, deseo que cada paso que yo dé sea de agrado para ti, te agradezco cada uno de los regalos con los cuales tu colmas de abundancia mi existencia, gracias porque tu misericordia está conmigo.

Mi Dios, lléname de inteligencia para expresarme y poder ser sabio cuando las personas me hagan saber sus opiniones, que aprenda yo a escuchar, antes de responder, y a no juzgar y a no creer que en todo yo siempre tengo la razón porque ahí se esconde e el orgullo y la caída.

Renueva mi pensar y pon pensamientos de bienestar y de gracia, dame poder y fortaleza para no dejarme atrapar por el enemigo. El más grande anhelo de mi corazón es vivir siempre junto a ti allá en los cielos. ¡ALELUYA MI SEÑOR!

Señor, muéstrame tus mandamientos, tus enseñanzas para ser sabio, para poder tener dominio propio, para controlar las cosas en las que pienso y dejar que dirijas mi vida.

Padre Amado, te pido que nos enseñes a amar como tú nos has amado, ayúdanos a cuidar la vida de todos aquellos que necesitan un abrazo y permite que mi corazón siempre esté atento a tu dulce voz.

Oh Padre, te agradezco por ser mi sustento, por mis labores y la fortaleza, de ti provienen los milagros, en tu presencia está todo mi ser, enaltece y cuida a las personas que amo. Amén.

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