¿Te has cansado de perdonar?

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Hace poco estuve en un tiempo de oración. Tenía muchas dudas en mente por lo que estaba viendo en personas de mi entorno cristiano. Oraba y clamaba a Dios, reclamando su Palabra en Jeremías 33:3, que dice: “Clama a mí, y yo te responderé y te enseñare cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Mientras meditaba en Su Palabra inquirí a Dios, no entendía por qué tantos hermanos se apartaban de la iglesia y de su caminar cristiano.

Y aunque pueden existir muchos motivos, el Señor me enseñó acerca de dos cosas. Dos principios que deben regir nuestro caminar cristiano: el perdón y el amor.

¿Alguna vez te has sentido ofendido o lastimado por algún hermano o hermana de la iglesia? ¿Quizá algún líder, diacono o el mismo pastor?

 

Seguramente la gran mayoría (es que no todos lo admitirán) dirá que sí y es normal, porque la iglesia es como un hospital: allí te encontrarás con personas enfermas, dañadas emocionalmente y con muchos otros defectos.

No por nada Jesús dijo: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”.
(Lucas 5:31)

Cuando pasa por primera vez puedes perdonarlo. La segunda, también. La tercera, cuarta, quinta, sexta… comienzas a recordar ese versículo que dice: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo18:22).

Pero puede pasar que con el tiempo te vayas olvidando de “cómo perdonar” y entonces solo lo hagas de boca para afuera. Y allí comienza el mayor problema de muchos que nos llamamos “cristianos”.

Es decir, tomamos la actitud del hermano mayor de la parábola del hijo prodigo, tomamos la actitud de aquel que quiere sacar la paja de su hermano, teniendo una viga en nuestros propios ojos.

 

¿Cuál es el verdadero motivo por el cual nunca nos deberíamos cansar de perdonar?

La respuesta es… el AMOR.

 

Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

 

Colosenses 3:13 dice: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros”.

 

Y Mateo 6:14-15 dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonara también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonara vuestras ofensas”.

 

Esa noche, mientras oraba, aprendí más acerca del amor de Dios por nosotros… Realmente es maravilloso y va más allá de nuestro entendimiento, no tiene límites y es inagotable. No se cansa de esperar, es paciente y fiel.

 

¿Recuerda de dónde lo sacó Dios? … ¿Te has cansado de perdonar?

 

Quizá hayas olvidado que Dios te perdono muchas cosas, cosas que merecían la muerte eterna y, sin embargo, su misericordia fue prolongada y nos dio la salvación.

 

1 Juan 4:9: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”.

Y Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

 

Usted y yo no merecíamos su amor y perdón. Sin embargo, Dios mismo nos da ejemplo de cómo debemos amar y perdonar.

¿Te has cansado de perdonar? Antes de eso considera una vez más el gran amor que tiene Dios por ti, que Él no hace acepción de personas y que finalmente Él anhela que seas libre para entrar a Su Presencia y para ello debemos de tener un corazón lleno de amor y perdón, no de cargas y resentimiento.


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