Estudio halla que las personas que creen en Dios son menos propensas que los ateos a deprimirse cuando están solas

Las personas religiosas, que creen en Dios, tienen menos probabilidades que los ateos de deprimirse cuando se sienten solas, según un nuevo estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Michigan.

También aquellos que creen en Dios son más propensos a mantener su voluntad de vivir, encontró el estudio. Implicó entrevistas con 19.775 personas y fue publicado en el Journal of Personality.

Lo que encontró el estudio sobre los socialmente desconectados

Los investigadores encontraron que aquellas personas que pasan mucho tiempo sin socializar, debido a alguna condición o trabajo, pueden encontrar fuerzas en su fe.

“Para los socialmente desconectados, Dios puede servir como una relación sustitutiva que compensa parte del propósito que las relaciones humanas normalmente proporcionarían”, dijo el estudiante doctoral Todd Chan, autor principal del estudio.

En el estudio se les preguntó a los sujetos sobre sus creencias religiosas, amistades, sentimientos de soledad y sentido de propósito.

El estudio encontró que los que creen en Dios son más positivos

La investigación también encontró que las personas religiosas pueden tener una mejor actitud ante la vida. Esto les permite enfrentar el día a día con mejor actitud.

“Nuestra investigación sugiere que, dado que dos personas se sienten igualmente desconectadas, el individuo que se siente más conectado a Dios tendrá un mejor sentido de propósito en la vida”, agregó el coautor Nicholas Michalak.

Pero según lo encontrado en este estudio, Dios no sirve como sustituto de toda interacción humana.

“Las conexiones humanas de calidad siguen siendo una fuente primaria y duradera de propósito en la vida”, dijo.

Haciendo eco de la Biblia, el estudio muestra la importancia de servirse unos a otros y de regocijarse y llorar unos con otros. Por tanto, el estudio parece apoyar la enseñanza bíblica de que Dios creó al hombre para que sea relacional.

Una vez más, la ciencia dominante ha afirmado lo dicho en las Escrituras.