A pesar de las tormentas, Dios es bueno

A pesar de las tormentas, Dios es bueno

En la vida se presentan situaciones difíciles en las que a veces queremos salir corriendo. Vivir con la presión de asumir diferentes responsabilidades puede llegar a desestabilizar nuestras emociones. Sin embargo, “no hay que temer, Dios es bueno” e irá delante de nosotros ante cualquier circunstancia “Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que en él se refugian” (Salmos 34:8).

Problemas familiares, sentimentales, económicos, sociales y mundiales son la causa de que las personas caigan en depresión, ansiedad, desánimo e inseguridad y son estas emociones negativas las que agotan y producen miedo, más no debemos desconfiar porque a pesar de las tormentas Dios es bueno.

Refugio idóneo.

A lo largo de la vida nos toparemos con muchas personas que cuando están atravesando momentos duros no saben qué hacer y terminan errando. Olvidan que primero que todo hay un ser bueno y justo que todo lo puede y que si le pedimos con humildad, él cambiará las cosas a nuestro favor. “Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían” (Nahúm 1:7).

Las aflicciones de la vida a veces nos hacen sentir que estamos en medio de un mar en el cual las olas nos lanzan de un lado a otro sin tener una orilla donde descansar. Pero, refugio idóneo son los brazos de nuestro Señor Jesús.

Si estás desesperanzado, sientes que ya nada para ti tiene sentido, quieres salir de ese mar en el que tanto has batallado para por fin llegar a la orilla, solo humíllate en oración y Dios en su bondad escuchará las peticiones de tu corazón.

Búscale.

Algunos erróneamente piensan y dicen que morir es la mejor solución para los problemas. La verdad es que están equivocados: morir no hará que un enfermo sane, que las deudas se acaben o que las crisis terminen, por el contrario, cuando morimos sin haber luchado por hallar una solución exponemos a los de nuestro alrededor a llevar cargas que no les competen y abrimos paso a que se repita en alguno de ellos nuestro patrón.

Todo problema tiene solución y está en Cristo Jesús, cuando no vemos la salida él abre nuevas puertas para comprobarnos que con él todo es posible solo busquémosle. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6). Cuando llames hazlo sin dudar no importa cuál sea tu situación, Dios es bueno y responde a quienes con sinceridad le buscan.

Él suplirá.

Si se supone que el objetivo del ser humano es ser feliz y que esta felicidad radica en dar y recibir amor, entonces ¿por qué preocuparnos por cosas materiales?

No se supone que si somos obedientes y amamos a nuestro hermano(a), el Dios bueno nos concederá lo que necesitemos conforme a sus riquezas en gloria. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (S. Mateo 6:33).

Muchos son los que se afanan por qué vestirán o comerán, por obtener bienes y riquezas dejan de lado la verdadera esencia de la vida y es allí cuando su ser se ve sumida en tormentas donde la única esperanza es la fidelidad de Dios en el cual lo tenemos todo.

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (S. Mateo 6:26).

Somos vaso frágil ante los ojos de nuestro Padre, aprovechemos esa virtud y corramos a sus brazos porque ¿qué padre desampara a sus hijos cuando estos le buscan? Recuerda Dios es bueno búscale y le hallarás.

Conforme a nuestra obediencia.

La mayoría de las veces las dificultades son producto de la desobediencia, incumplir las normas, romper un juramento, las traiciones, avaricia, envidia, el odio y el rencor son acciones que desagradan a Dios. Si en vez de tomar esta aptitud mantenemos una conducta digna, su generosidad será infinita “¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8).

Por eso toma un momento para reflexionar y analiza ¿qué estás haciendo mal para que tu mar se haya embravecido? Y si aún estas a tiempo has las correcciones necesarias para que encuentres la calma, porque a pesar de las tormentas Dios es bueno y nos da la oportunidad de rectificarCada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo” (Romanos 15:2).

Recibiremos recompensa.

Dios es bueno por eso él espera que nosotros también lo seamos, solo así lograremos alcanzar misericordia delante de él “Busquen el bien y no el mal, y vivirán; y así estará con ustedes el Señor Dios Todopoderoso, tal como ustedes lo afirman” (Amós 5:14).

Las promesas de Dios son infinitas para quienes le obedecen veamos algunas de ellas:

  • Darnos morada eterna (Salmos 37:27)
  • Estar con nosotros y cuidarnos siempre (Génesis 28:15)
  • Alargar nuestros días en la tierra (Éxodo 20:12)
  • Guiarnos (Salmos 32:28)
  • Ampararnos (Salmos 34:7)
  • Mantenernos en abundancia (Proverbios 3:9-10)
  • Bendecirnos (Proverbios 22:9)
  • Fortalecernos (Isaías 41:10)
  • Proveernos (S. Mateo 6:33)
  • Darnos descanso (S. Mateo 11:28)

Son muchas las cosas con las que nuestro Padre quiere bendecirnos solo debemos creer y obedecer. “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (S. Lucas 6:35).

No importa el tiempo ni las circunstancias, nutre tu espíritu, mantén tu comunión con el Padre y él te dará dirección. No siempre habrá tempestad, pues su amor es infinito y a pesar de las tormentas: Dios es bueno.