5 Poderosos Salmos Para Tener Paz En Medio de la Tormenta

paz en medio de la tormenta¿Cómo tener paz en medio de la tormenta? Cuando la vida te lanza bolas curvas, lo último que probablemente quieras hacer es leer un versículo de la Biblia. Pero en momentos de dificultad y estrés, leer la Palabra de Dios puede ser una de las cosas más reconfortantes que puedes hacer.

En el Salmo 19:14, el salmista dice: «Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Señor, roca mía y redentor mío«.

Es como si nos hablara directamente a nosotros en este momento; instándonos a asegurarnos de que la alabanza y el agradecimiento estén siempre en nuestros labios y que tengamos palabras de agradecimiento listas en nuestro corazón en todo momento.

Esto significa dedicar un tiempo cada día a reflexionar sobre quién es Dios a través de su Palabra, dar gracias por lo que ha hecho por nosotros a través de Jesucristo, y encontrar formas de expresar nuestro amor por Él por encima de todo.

Mantén la calma en la tormenta y confía en Dios.

En el Salmo 55:22-23, el salmista dice:

«Echa tu carga sobre el Señor, y él te sostendrá; nunca dejará que el justo se tambalee».

La vida es a menudo como una tormenta furiosa, con todos sus vientos arremolinados, lluvias torrenciales y nubes oscuras. En esos momentos, podemos sentirnos como si estuviéramos zarandeados como un barco en el mar, incapaz de encontrar el camino de vuelta al puerto, perdidos y sin paz en medio de la tormenta.

Cuando esto sucede, debemos recordar que Dios tiene el control. Él es soberano y tiene el poder de calmar, incluso el más salvaje de los océanos. Puede que no entendamos lo que está sucediendo en nuestras vidas o que no sepamos cómo afrontar las circunstancias en las que nos encontramos, pero podemos confiar en el Señor y saber que Él pondrá fin a la tormenta y nos mantendrá a salvo.

Por tanto, cuando nos encontramos en medio de problemas y confusión, debemos recordar que Dios tiene el control y debemos confiar en Él y mantener la calma a pesar de todo el caos a nuestro derredor.

Salmo 23: Quédate tranquilo, pues sabes que estás a salvo.

En el Salmo 23:4, el salmista dice: «Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo».

Muchas personas han encontrado un gran consuelo en este Salmo, especialmente en tiempos de enfermedad y dolor. El salmista no dice que no experimentaremos ningún dolor o pena en esta vida, pero sí dice que Dios está con nosotros cuando pasamos por esos momentos.

Es decir, nos promete que, mientras caminemos por el sendero que Dios ha trazado para nosotros y hagamos lo que nos ha ordenado en Su Palabra, podemos estar seguros de que estamos a salvo en sus manos. Cuando suceden cosas malas y las cosas parecen ir mal, podemos sentir que estamos caminando por un valle de sombras y que estamos rodeados de maldad. Cuando esto sucede, debemos recordar el Salmo 23:4 y saber que estamos a salvo y seguros en las manos de un Dios amoroso.

Salmo 103: Conoce que Dios es bueno y que su amor es eterno.

En el Salmo 103:8-9, el salmista dice:

«Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia. No contenderá con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo«.

Como un ejemplo de violenta tormenta es un mal diagnóstico médico. Puede ser algo muy aterrador cuando nos damos cuenta de que nuestro tiempo en la Tierra está llegando rápidamente a su fin. Cuando nos encontramos en esta situación, es importante recordar que Dios es bueno. Él es amoroso y bondadoso, y no desea vernos tristes o lamentando nuestras decisiones. Tampoco desea vernos sufriendo o enfrentando dificultades. Él es todopoderoso y, como tal, tiene la capacidad de acortar nuestros días si estamos en medio del sufrimiento y llevarnos para estar junto a él.

Salmo 37: No te preocupes por el mañana.

En el Salmo 37:3, el salmista dice: «Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y cultiva la fidelidad».

A veces nos preocupamos por el mañana porque tenemos miedo de no tener lo suficiente para salir adelante o porque nos preocupa lo que los demás puedan decir de nosotros. O a veces nos preocupamos porque no sabemos cómo vamos a ser capaces de afrontar un determinado asunto.

Tú puedes tener paz en la tormenta, tranquila, tranquilo. Entrégale tu carga y confía que Dios es tu Señor.

Sea cual sea la razón, debemos recordar que el Señor quiere que confiemos en Él y que no nos preocupemos por el mañana. Podemos tener o no suficiente dinero en nuestras cuentas bancarias, pero el Señor ha prometido cuidar de nosotros. Puede que tengamos que enfrentarnos a las críticas o a que la gente hable a nuestras espaldas, pero podemos hacerlo sabiendo que Dios está con nosotros y que no nos abandonará.

Debemos recordar que no debemos preocuparnos por el mañana y, en cambio, confiar en el Señor y hacer lo que Él nos ha dicho que hagamos. Si estamos preocupados por algo, podemos orar por ello, dejando que Dios sepa exactamente lo que tenemos en mente y obteniendo la seguridad de que Él cuidará de nosotros de la manera que necesitamos.

Salmo 56: Celebra la grandeza de Dios sin importar lo que otros hagan o digan.

En el Salmo 56:8, el salmista dice: «Tú llevas la cuenta de mis huidas;
tú recoges cada una de mis lágrimas. ¿Acaso no las tienes anotadas en tu libro?«.

En un momento u otro, todos hemos sido objeto de burla y desprecio por nuestras creencias, por nuestra forma de vestir o por nuestro peso, etc. Cuando esto sucede, no debemos dejar que eso nos deprima. Por el contrario, debemos recordar que debemos celebrar la grandeza de Dios, incluso cuando otros intentan derribarnos.

Puede que sintamos un escozor cuando otros se burlen de nosotros, pero debemos recordar que Dios lleva la cuenta de nuestras penas y ha recogido todas nuestras lágrimas. Puede que no entendamos por qué las cosas suceden como lo hacen, pero podemos saber que el Dios que creó todas las cosas y nos tiene en su corazón.

Salmo 112: Sé fuerte y valiente y aguanta con esperanza.

En el Salmo 112:7, el salmista dice: «No tiene miedo de malas noticias;
su corazón está firme, confiado en el Señor«.

A veces, cuando no dan malas noticias, sentimos como si nuestro mundo se fuera a acabar. Es como si nuestros problemas no fueran a terminar nunca, y empezamos a sentirnos desesperados y sin esperanza. Puede que hayamos intentado todo lo que sabemos hacer, pero nada parece ayudar. Cuando esto sucede, debemos recordar que Dios es siempre misericordioso y bondadoso.

Pero debemos estar quietos y confiar en nuestro Señor.

Conclusión

Al considerar estos poderosos salmos, podemos ver que son de naturaleza muy diferente entre sí. Algunos hablan de la presencia de Dios en medio del dolor y el sufrimiento, mientras que otros nos recuerdan la esperanza que tenemos en el Señor. Y otras nos instan a mantener la calma, la paz en medio de la tormenta y a confiar en Dios. Independientemente de las dificultades a las que te enfrentes, la Palabra de Dios puede ser una fuente de consuelo y fortaleza.

Así es. Dios es un padre compresivo, siempre dispuesto a darnos su aliento. No nos reprende constantemente ni nos recuerda nuestras faltas. Es lento para la ira y abundante en bondad. No guardará su ira para siempre. No nos guardará rencor. Es paciente y bondadoso y nos ayudará en nuestros problemas si acudimos a él en busca de ayuda.