En el Silencio Hay Libertad

En el silencio hay libertad

Muchas veces estando sentado, solo en el patio de mi casa bajo un gran árbol verde, pude apreciar las maravillas que hay en lo simple y natural como el soplido de la brisa, el sonido que produce el movimiento de las hojas y el cantar de las aves…

Todo aquello parecía una danza plácidamente bailada para quien majestuosamente tocaba perfectas notas claras y en armonía, que me llevaron a sentir una serena paz por lo que concluí que en el silencio está la libertad.

Estamos acostumbrados a los ruidos de la vida. Las responsabilidades, ocupaciones y preocupaciones nos hacen caer en envidias, odios, celos, amarguras y decepciones que muchas veces nos dejan en soledad, pero no exactamente para disfrutar de sus silencios.

“El silencio es el signo de la sabiduría y la locuacidad es señal de la estupidez” (Pedro Alfonso).

La idea de Dios

La idea de Dios no es que vivamos solos, ni que pretendamos ser lo que no somos. Al contrario, Dios quiere que seamos libres, aunque el trabajo, el hogar, el matrimonio, los hijos o los amigos nos ensordezcan con sus gritos.

Estando en dificultad buscamos refugiarnos en nuestro Padre Celestial y al no tener una respuesta rápida creemos que Él no nos escucha o creemos erróneamente que nos ha abandonado, más Dios en silencio se luce, pues su sabiduría apremia.

¿Por qué Dios tarda o se calla?

Para darnos la oportunidad de escoger entre hacer lo bueno o hacer lo malo. Pero ¿Por qué pudiendo tener el poder para hacer que no erremos, nos deja caer en nuestra propia “sabiduría”? En primer lugar, para que aprendamos a vivir en rectitud y a desarrollar paciencia cuando nos falte prudencia.

No hay nada malo en el silencio de Dios, al contrario, cuando Él calla es cuando más trabaja. Las cosas no se deben hacer solo para resaltar e impresionar, sino para que salgan bien y no traigan consecuencias innecesarias.

No te desesperes con la mucha bulla de la vida y disfruta de la tranquilidad del Señor, cierra tus oídos a lo que pasa alrededor y aprende estando allí a encontrar paz, porque en el silencio está la libertad.

Todo lo que viene de Dios es para siempre

El maestro hace silencio para escuchar a sus alumnos y darle la mejor respuesta para que pueda dejarle una enseñanza eficaz e inolvidable. Todo lo que viene de Dios es para siempre por eso debemos saber esperar en él, pues no dispondrá Él mal alguno que nos haga permanecer infelices eternamente.

Todo es momentáneo: los problemas, las angustias, el dolor, la confusión e incluso la espera. Así como también todo comienzo tiene un fin y todo proceso conlleva a un silencio esperanzador donde el cambio solo depende de tu decisión, por eso antes de actuar analiza bien cómo vas a afectar a los demás, ya que de esto depende tu libertad.

No hay libertad sin prohibiciones

No hay liberta sin unas cuantas prohibiciones necesarias. Sin embargo, Dios a nosotros no nos restringe de nada, sino que más bien nos ha dado el libre albedrío para escoger entre el bien y el mal. Por eso, nos dejó sus mandamientos a fin de que puestos en práctica estemos cumpliendo la Suprema Ley, real y verdadera.

Por eso cambia tu forma de pensar y aprende a callar, el ruido no siempre es seguridad, pero tal vez en el silencio está la libertad.