Consecuencias de no Aceptar la Voluntad de Dios

Consecuencias de no Aceptar la Voluntad de Dios

Cuando Dios creo al hombre le dio libertad de escoger entre el bien y el mal: “Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Corintios 9:17).

Voluntad es la capacidad de decidir lo que se desea y que lo que no, esto es propio de la persona.

Por otro lado, las buenas decisiones son símbolo de obediencia, por lo cual, podemos estar confiados de que nuestros actos no tendrán ninguna repercusión. Pero si, por el contrario, decido hacer lo opuesto, mi actitud se tornaría desafiante ante los mandamientos de Dios y esto podría acarrear resultados negativos que no solo perjudicarán a los demás, sino también a nosotros mismos. A continuación, las consecuencias de no aceptar la voluntad de Dios para nosotros:

1. Miedo

El desconocer los planes que Dios tiene para nuestras vidas hace que nuestra fe se tambalee y es allí cuando empieza a surgir el miedo en nuestro interior. Esta sensación al permanecer constante se vuelve desesperante al punto que nuestro día a día se llena de amargura y desasosiego.

Hacer la voluntad de Dios nos llena de bendición y “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. (Proverbios 10:22)

2. Enojo

La falta de entendimiento nos confunde y nos llena de indecisión. Es por eso que muchas veces nos sentimos frustrados aflorando en nosotros sentimientos de enojo hacia nuestros semejantes, lo cual nos aleja del amor de Dios y quedamos vulnerables a las tentaciones.

La rabia nos lleva a cometer injusticias que luego generan culpas, sin embargo, cuando caminamos de la mano del Señor no hay ninguna emoción que nos pueda hacer pecar, pues “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (S. Juan 5:30).

3. Culpa

La desobediencia nos convierte en pecadores, esto es porque aun sabiendo cómo debemos actuar ante las situaciones nos negamos a hacerlo.

Por eso para que no seamos castigados debemos dejar a un lado el miedo, el enojo y la avaricia para enfocarnos en hacer el bien cumpliendo los mandamientos de nuestro Señor.

4. Negación

Conocer las normas y practicar la injusticia es negarse a la obediencia y el que no cumple las leyes no pude ser hijo de Dios. La gran comisión es hacer el bien y amarnos los unos a los otros por sobre todas las cosas por eso, si te opones a ello, prepárate para sufrir las consecuencias de no aceptar la voluntad de Dios. Santiago 4:17 dice “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”.

Fuimos librados y limpios de pecado por medio de la muerte en Cristo Jesús y sería lamentable que menospreciaras el sacrificio que Dios hizo por ti, por eso anímate a dejar que se haga su voluntad aun cuando esta te haga pasar por procesos, recuerda que todo sufrimiento trae su recompensa.