Que Nada te Quite la Paz de Dios

que nada te quite la paz de Dios

El Salmo 46:10 dice que cuando uno se enfrenta a problemas difíciles, debe poner la confianza en Dios, estar quietos y esperar en Él en la batalla.

David escribe al Salmo 34 para animar a sus 400 hombres a confiar en Dios cuando estén en problemas. Ha aprendido que Dios le ayudará. Se alegra de estar libre del control del rey filisteo y se reconforta por el hecho de que muchas otras personas también han escapado. Este alivio personal da esperanza a otras personas.

Sí, ha visto que Dios satisface todas sus necesidades, también satisfará las de las 400 personas que están con él, mis necesidades y las tuyas también.

Asimismo, la travesía por el desierto, donde no había nada, tenía como objetivo fortalecer la relación de la gente con Dios, mostrándoles que Él proveería todo lo que necesitaran a cada paso. Tenían fe en las buenas intenciones del Señor y sabían que al final del viaje habría una tierra donde la leche y la miel fluían libremente, por lo que pedían con fe todo el tiempo.

Tu paz no te la da el mundo, te la da Dios

En las historias de la Biblia, podemos ver cómo a través de la oración de fe, mostraban cuánto dependían de Dios, y esta dependencia total les abría la puerta a las bendiciones. Cada vez que el Señor proveía, aumentaba la confianza implícita e inquebrantable del pueblo hacia Él:

Por ejemplo, cuando las cosas son difíciles, puede ser útil recordar el Salmo 23:4, que nos dice que debemos confiar en Dios y no en nuestras propias habilidades o fuerza.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

 

Dios es nuestro lugar seguro, nuestro refugio, y al que acudimos cuando tenemos miedo. Mucha gente también tiene miedo.

Dios es nuestro amparo y fortaleza,

Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,

Y se traspasen los montes al corazón del mar;

Salmo 46:1-2.

Dios es también es la fuente de nuestro poder o fuerza. Es la misma palabra que usa Jesús en Hechos 1:8 cuando dice que el Espíritu Santo, que ahora vive dentro de nosotros, nos dará “poder”. Por lo tanto, que nada te quite la paz de Dios, estás en buenas manos, solo confía.

Siempre está presente

Pero un lugar seguro y una fuente de fuerza inagotable no nos pueden ayudar si no podemos acceder a ellos. Es fácil pensar en cosas que podrían servirnos en determinado momento, pero a menudo no están a nuestro alcance por una u otra razón. Dios siempre está ahí para ayudarnos, y se preocupa lo suficiente como para compartir todos sus recursos con nosotros. Siempre está cerca, incluso más cerca de lo que imaginas.

Esto nos recuerda que no estamos solos y que no tenemos que luchar o tratar de resolver todo por nuestra cuenta. En cambio, podemos poner esa energía en la oración y confiar en que Dios está con nosotros, sabiendo que nos ayudará y nos dará su fuerza.

Tener una actitud positiva es importante cuando se atraviesan tiempos difíciles. David nos dice en el Salmo 34:8-10 que podemos vivir una vida plena en la presencia de Dios siempre que mantengamos nuestros ojos en Él, buscando de Él en todo momento.

El justo pasa por aflicciones, pero no debe perder su paz

Teniendo en cuenta que el justo pasa por muchas aflicciones. El ciclo de necesidad, suplica y provisión ocurrirá muchas veces en la vida de un creyente. Lo necesitamos para poder parecernos más a Jesucristo. El apóstol dice lo mismo: “Es necesario entrar en el reino de Dios a través de muchas dificultades” (Hechos 14:22).

Cuando estés en apuros, debes buscar a Dios con todo tu corazón y contarle todo lo que te pasa. Pero también es importante no olvidar que se hará su voluntad, si lo permites. Que seguirás sus instrucciones y que tomarás las decisiones que le agraden a nuestro Señor en los asuntos más prácticos de la vida diaria.

Pero, ¿cómo dejamos de estar inquietos cuando el miedo nos paraliza?

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:17). Para que podamos decir «¡Abba, Padre!» Aunque al final tengamos menos, estaremos llenos con lo que tenemos.

Amigo, amiga que nos lee, es normal que las autoridades, para mantener su poder, hagan cosas que van en contra de las reglas. Esto repercute en las personas que viven allí, que se molestan por los abusos y ultrajes y terminan haciendo cosas que no les gustan.

Entonces,

«Si el ánimo del gobernante se exalta contra ti, no abandones tu puesto. La paciencia es el remedio para los grandes errores.» (Eclesiastés 10:4).

De igual modo, las tragedias que escuchas en las noticias de gente que, al parecer, no tiene corazón, tampoco pueden quitarte la paz que sobrepasa todo entendimiento. Tristemente, las redes sociales han abierto una puerta, prácticamente sin filtros, en los que se dice de todo. Muchas de estas informaciones no tienen muchas veces respaldo científico. De todas formas, nada de esto te puede quitar tu paz.

 

En conclusión

“Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y persíguela”. Este es un buen consejo, porque impide que abras puertas de maldición.

David dice a sus hombres que no roben las gallinas de los israelitas que viven cerca de ellos.  Por lo tanto, en tiempos difíciles, es demasiado fácil decir escoger rápidamente el camino más fácil. Por supuesto, con la excusa de que, no tenemos alternativas o que la presión es demasiado fuerte. Incluso esto podría hacer que dijéramos o hiciéramos cosas que no están bien vistas a los ojos de Dios.

Ir por un camino equivocado, aunque sepamos que está mal. Cometer un error porque estamos demasiado ocupados o estresados para pensar, no es excusa.

Que nada te robe la paz de Dios, suelta y confía, Dios es bueno.