El anhelo de Dios es tu pureza

El anhelo de Dios es tu pureza

 

“Porque su comienzo es sigiloso. Por lo general, viene escondido y no puedes detectarlo, y todo lo que está rodeado de oscuridad, se echa a perder. Solo si lo puedes detectar podrías empezar el proceso de sanidad”.

Fueron las palabras de Kimberly una adolescente de 17 años adicta a la pornografía que llevada por sus deseos abrió una puerta que, cuando quiso cerrar, el pecado ya había invadido su interior como un cáncer que destruía todo a su paso. Mas había esperanza para que volviera a tomar el control de su vida, porque el anhelo de Dios es tu pureza.

Eres el reflejo de lo que llevas por dentro

Cuando tu corazón se contamina, tu mente se llena de pensamientos oscuros que no te dejan avanzar, pero en Cristo todo tiene solución.

La Biblia narra que Jesús se hizo famoso por ayudar al necesitado y brindarle una esperanza “La gente le traía personas que sufrían de dolores y enfermedades. También le traían a los que sufrían de ataques o no podían caminar ni moverse, y a todos ellos los sanó” (S. Mateo 4:23-24).

Enfermedad y dolor encierra tanto lo físico como lo emocional. Es decir, si estás paralítico, tienes cáncer, no puedes ver; estás pasando por una ruptura amorosa; estás deprimido o tienes algún vicio, Dios es tu sanador. No hay imposibles para él cuando estás dispuesto a creer. Cuando pones tu confianza en el Señor, aunque no veas la salida el proceso se vuelve más llevadero.

El anhelo de Dios es tu pureza

Colin, un joven irlandés de 15 años de edad, el cual fue contagiado de VIH, expresó “Me resulta difícil concentrarme en la escuela, y es aún más difícil mejorar mi relación con Dios. Sin embargo, soy lo suficientemente fuerte para entender que la enfermedad es parte de la vida y que Dios está en control”.

Todo por lo que pasamos es por voluntad del Padre para que por medio de ello permanezcamos fieles, aun con nuestras tristezas, porque el anhelo de Dios es tu pureza.

Jesús a través de su perdón restauró nuestras vidas y nos libró del pecado Esto quiere decir que nuestros errores no tienen tamaño delante de los ojos del Señor. Por tanto, si le buscas con el corazón él estará dispuesto a activar su bondad. La compasión de Dios es infinita, así mismo deberá ser tu fe para que le puedas ver.

Preséntate ante Él tal y como eres

Una vez que has decidido tomar la dirección del Señor preséntale todas tus pecados con total sinceridad y manteniendo la firmeza de obedecer todos sus estatutos. Así como lo hizo Melissa, una chica de África del Sur quien confesó tener una adicción, sus palabras fueron:

“Tuve una adicción, pero hoy estoy en un grupo de apoyo. Fue difícil porque tuve que escoger entre la vida y la muerte. La única forma de vencer una adicción es confesarla ante Dios, someterte a Él y seguirlo de todo corazón. Sobre todo, sé sincero porque nadie puede ayudarte a menos que comuníquese tu problema”.

Dios quiere corazones puros que a pesar de sus muchos errores estén dispuestos a correr hacia él para caminar en rectitud. Así como María Magdalena, quien arrepentida de vivir en fornicación, lavó los pies del Maestro (Lucas 7:38). O la mujer del flujo de sangre que cansada de su padecimiento se atrevió a tocar el borde de su manto con el fin de recibir sanidad (Lucas 8:43-48).

Dios sabe tus carencias sean materiales, emocionales o espirituales. Está dispuesto restituirlas, toma la iniciativa de brindarle tu corazón teniendo la certeza que te dio la redención porque su anhelo es que mantengas tu pureza.