Oraciones eficaces: ¡Respuestas poderosas!

 

¿Cómo orar para que funcione?

La oración es una de las armas más poderosas que tiene un cristiano. Orar es nuestro teléfono con línea (señal) directa a Dios. ¿Cómo hacer una oración eficaz?

Lo primero que debo decirle es que la oración no es un monólogo, debemos meditar y esperar la respuesta de nuestro Padre amoroso. Aunque le sea difícil de entender, cuando oramos, por ejemplo, como Cristo nos enseñó, veremos que solo debemos pedir cinco cosas:

1. Que venga a nosotros Su reino.

2. Que sea haga Su Voluntad así en la Tierra como en el cielo.

3. Pedir el pan nuestro de cada día.

4. Pedir perdón por nuestras ofensas.

5. Pedir que no nos deje caer en tentaciones (líbranos del mal).

En este sencillo modelo de oración no pedimos cosas materiales, como podrás ver. ¿Por qué será? Porque Dios conoce nuestras necesidades mejor que nosotros mismos. Sus planes son mucho mejores que los nuestros porque el conoce el nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Por lo que, para que una oración sea efectiva, debemos buscar primero Su reino y Su justicia y luego todo lo demás vendrá por añadidura.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

¡El fin de la oración es agradar a Dios!

 

Pasos para hacer una oración eficaz:

1.Debemos orar en oración. ¿Cómo es eso? Elías cuando oraba se postraba ante su Señor, se ponía en una posición de humildad extrema. La Biblia dice que su frente tocaba las rodillas. Es una posición un poco incomoda o imposible para muchos de nosotros, pero debemos hacer reverencia.

Elías, ese hombre de Dios, se paraba recto como embajador; pero como intercesor se postraba ante su Señor. Además, no se requiere de grandes dotes. “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”, era igual que tú y que yo.

2. Escoja un lugar específico para orar lejos de las distracciones para que pueda concentrarse. Aléjese del teléfono, la televisión o niños llorando, ya que sabotearán su “tiempo de silencio” antes de que empiece. Recuerde que usted entrará al trono de la gracia. Es un momento solemne. No lo olvide.

3. Ore a la misma hora todos los días, si es posible. Hágalo parte de su rutina regular y se convertirá en un hábito maravilloso. Escríbalo en su agenda y luego trátelo como si fuera parte de sus obligaciones diarias.

4. Ora en voz alta. Muchas personas pueden orar en voz baja o en sus mentes por largos períodos y aun así mantener la intensidad, pero para la mayoría de nosotros es un boleto rápido al país de los sueños. Cuando oramos en voz alta tenemos que formar frases inteligentes, casi hacemos poemas. Tenemos que concentrarnos más en lo que estamos orando.

5. Tenga a mano un bloc de notas para que pueda anotar las diferentes cosas que le vienen a la mente mientras está ante la Presencia del Señor. A veces obtendrás grandes ideas que no tienen nada que ver con lo que has estado orando. ¿Sabes por qué? Porque la oración es una comunicación de doble vía. Dios te responde a través de su Espíritu Santo. Si las anota, puedes volver rápidamente al tema en cuestión sin distraerte demasiado.

Por lo general, yo anoto las peticiones de algunos hermanos para no olvidarlas. Aunque ya nuestro Señor las conoce de antemano.

6. Haga una lista para llevar un registro de sus necesidades de oración. Como le explicaba en el punto anterior, esto se puede hacer de varias maneras. Las necesidades de oración pueden ser listadas por categoría como “Iglesia”, “Familia” o “Amigos no salvos”. O pueden ser listados por los días de la semana. Cada día puedes orar por un conjunto diferente de necesidades. Orar todos los días por un tema diferente, incluso no tiene que ser personal; puede ser de la sociedad o que tenga una gran influencia en la dirección de nuestra nación.

7. Aproveche el tiempo para orar fuera de su horario o rutina. Aquellos que tienen que manejar al trabajo pueden usar el trayecto para hablar con el Señor (¡simplemente no cierres los ojos!). Las amas de casa pueden combinar la oración con las tareas domésticas, especialmente si la tarea no requiere mucha concentración. Los corredores, nadadores y ciclistas pueden usar su tiempo de entrenamiento para adorar.

8. Cambie el ritmo durante su tiempo de oración. Incluya alabanzas, acción de gracias y cantos o Salmos, así como peticiones. Dedique parte de su tiempo a reflexionar sobre la Escritura, meditar sobre ella y digerir su significado.

El poder de la oración en grupo no puede ser subestimado, pues cuando elevamos nuestras oraciones juntos a nuestro Padre celestial, con un solo propósito, unidos como iglesia… es poderoso. Si quieres que se unan más guerreros de oración orando por una petición específica, HAZ CLIC AQUÍ para unirte a nuestra Comunidad.