Poderosa oración de bendición para el mes de octubre

Tu oración es poderosa cuando tu necesidad es real.

Cuando tu necesidad es real, la oración te nace desde lo más profundo de tu corazón y a veces nace de la alegría y la esperanza, pero a veces, y casi siempre, nace de una profunda angustia, marcada por un agudo dolor. Tu necesidad es real porque la puedes sentir. ( Sigue leyendo después de la imagen)

Este sentimiento se transforma en un lenguaje sin palabras que solo tu y Dios pueden entender. Esta es la oración que Dios escucha, estas son las peticiones que Dios responde.

Al inicio de cada mes, muchos sentimos ese grito interno, ese clamor que solo Dios conoce y entiende.

Que estas palabras de la poderosa oración que leerás a continuación te sirvan para externar tus más profundos sentimientos de alegría, fe y esperanza, pero también esos sentimientos que sólo puedes escribir con tus lágrimas.

Lee en voz alta, con todo tu corazón:

Amoroso Padre Celestial, hoy me inclino ante ti para agradecerte por tu cariño incondicional hacia mi y hacia mi familia, por tu gracia abundante que nos dio tanta salud y gozo en el mes que se ha ido.

Padre, sé que este mes que inicia traerá consigo, nuevos aprendizajes, metas y experiencias, así como dificultades, y mi deseo es que no te apartes de mi vida, ilumina mi camino  y muéstrame la senda que debo andar.

En los días que se fueron, pasé por pruebas y situaciones difíciles, pero las superé gracias a tu bondad y ayuda. Declaro que este mes será de nuevas oportunidades, victorias y alegrías.

Yo se que tus planes son mejores que mis planes, tus designios son inmensamente mejor pensados que los míos y los sueños que tu tienes para mi son infinitamente perfectos.

Por eso te pido mi Dios que no permitas que mi obstinación se atraviese tratando de obstaculizar tu voluntad. Quita de mi toda necedad y toda idea la cual yo equivocadamente piense que es correcta. Revélame tu verdad, ábreme los ojos del espíritu para entender más allá de lo que mis ojos ven.

Señor soberano, ante tu altar traigo mis preocupaciones, y todas las situaciones que en las semanas que vienen tengo que enfrentar. Tu ya sabes cuales son.

A veces creo que solo con mi inteligencia humana puedo derribar todo obstáculo y ganar todo argumento, pero tu sabes bien que pudiera cometer errores graves si persisto en hacer las cosas conforme a mi propia voluntad..

Pero yo confió en que tú estarás conmigo y que tu misericordia no se apartara de mi, aun a pesar de mis faltas y actitudes erróneas.

Deseo vivir plenamente cada día con la fe de que ante ningún conflicto me detendré porque tengo fe plena que eres tú quien dirige mis pasos y porque me tienes paciencia como a un pequeño niño que necesita ayuda.

Y así me siento señor en este mes que inicia. Soy tu hijito que en gran manera necesita de ti. Necesito aferrarme a tu bendita mano, por eso te ruego, Padre, bendice mi vida, y manifiéstate con amor en todos aquellos seres que amo.

Tu eres mi Padre que esta en los cielos, yo soy tu hijo que vive en la tierra de la desesperación.

 

Te ruego Padre que escuches las peticiones de nuestros corazones y nos ayudes a crecer cada día en inteligencia divina para crecer cada día en gracia y poder entender y alcanzar todas las bendiciones que tú has determinado para nosotros, y que en todo lo que hagamos podamos estar siempre dentro de tu perfecta voluntad.

Confió y declaro tu palabra poderosa la cual me dice que nosotros, los que habitamos bajo tu abrigo estamos cubiertos por la divina sombra del Dios omnipotente. Nuestro escudo eres tú, nuestro refugio, cúbrenos con tu manto de poder y protección.

En tu palabra creo y ella me consuela diciendo, que: No se dormirá el que te cuida, nunca se duerme el que cuida de sus hijos amados. ( Salmo 121)

Declaro con fe que este será un mes nuevo en el que todas las bendiciones que tu tienes para nosotros llegarán y nadie nos la podrá arrebatar. Ni enemigo, ni ladrón, ni oposición alguna.

Nada ni nadie podrá quitarnos tus dádivas ni nadie podrá alejarnos jamás de tu amor. Así fue, así ha sido siempre, y así será En El Poderoso Nombre de Cristo Jesús, Amén.