Hazte un servidor

Hazte un servidorHazte un servidor de Cristo.

Mateo 20: 26-28: Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por la liberación de todos.

Jesús fue el primero que vino a servir, el vino a dar su vida por nosotros. Es por eso que en este pasaje de Mateo, recalca y hace énfasis en que si alguno quiere ser grande, debe ser primero el servidor de otros.

Esto rompe la estructura de creer que la grandeza solo es cuestión de poder, autoridad o dinero, pues realmente es grande el que sabe cómo servir a los demás, el que tiene un corazón compasivo, el que siempre está dispuesto a dar.

Anhela ayudar a los demás

Debemos caminar bajo este enfoque que Jesús nos deja, debemos tener siempre nuestro corazón el anhelo de ayudar a alguien más. Cuando dejamos que nuestro corazón se torne egoísta, y cuando no entendemos el poder que tiene servir a otros, solo estaremos cerrando puertas de bendición a nuestras vidas.

Incluso, el Señor vino a esta tierra a servir. El señor vino a dar restauración, liberación, sanidad, amor. Su corazón siempre fue compasivo, hasta el final. Él entendió que su propósito era servir a la multitud, por eso los guiaba, los sanaba y hasta los alimentaba, así como un día decidió darle comida a toda una multitud, con cinco panes y dos peces.

Pídele a Dios que te dé un espíritu compasivo

Debes comenzar por pedirle a Dios que desarrolle en ti un espíritu compasivo, para con los demás. Cuando desarrollas esta cualidad en ti, verás que es mucho mejor dar que recibir”, porque cuando das al que más lo necesitas, cuando ayudas al más vulnerable, tu corazón también se contenta, porque alcanza una paz inigualable.

Hazte un servidor. Un verdadero creyente en Dios que ha trabajado la transformación de su corazón no debe aspirar la grandeza, no debe anhelar posiciones, debe comenzar por empezar a ser un buen servidor con quienes les rodea.

Dios es el más grande

La grandeza del hombre es muy diferente a la grandeza de Dios. Para muchos, la grandeza es la fama, lo que pueden alcanzar, pero para Dios la verdadera grandeza estará en cuantas vidas ayudamos a cambiar, cuanto pudimos ayudar y amar a nuestro prójimo de todo corazón.

Actualmente, estamos en una sociedad que no da nada, sin recibir algo a cambio, pero los que hemos conocido el amor del Padre no podemos caminar así. La compasión debe ser nuestro estilo de vida.

Conclusión

El servir a los demás debe ser nuestra forma de ser. No podemos dejar que el sistema nos arrope, debemos seguir el ejemplo de Cristo.

El Señor nunca juzgó, nunca señaló, nunca hizo excepción de personas, por eso podemos ver que un día sanó la vida de una mujer adúltera, sin importarte el pecado. Y otro día entró en la casa de un cobrador de impuesto, para transformarla.

De esta manera podemos ver como el Padre nos da el mejor ejemplo, “el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por la liberación de todos”. Él dio su vida por nosotros, él dio su vida para que fuésemos libres, y este sería el mayor ejemplo de servicio que podemos encontrar en la humanidad.