La Confianza En Dios Por Parte De Sus Hijos

Confianza en Dios

Muchas veces en nuestra vida cristiana nos encontraremos con muchas cosas y situaciones que nos hará tener miedo, pero tristemente será en esos momentos en los que nos daremos cuenta de que nuestro temor por los problemas es mayor que nuestra “fe en Dios”.

Es cuando estemos pasando por esa difícil situación que sabremos si realmente confiamos en Dios o si no hemos desarrollado aún esa confianza, pues el que confía en Dios seguirá orando sin darse por vencido, teniendo la convicción de que Dios obrará en su vida.

 

1) Una persona que ha puesto su confianza en Dios puede orar con la convicción de que Dios hará un milagro.

 

“Respóndeme cuando clamo, oh, Dios de mi justicia.
Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
Ten misericordia de mí, y oye mi oración”.
Salmos 4:1

Una persona aprende a confiar en Dios luego de que tuvo fe y vio cómo Dios contestó alguna oración que hizo; y con esta confianza aprendida a través de alguna experiencia sobrenatural vivida, una persona puede orar confiadamente recordándole a Dios lo que hizo antes y pidiéndole que haga de la misma manera una vez más.

Es muy importante tener esta confianza, pues una persona que confía en Dios recibirá lo que pide porque lo pedirá sin dudar; ya que todo el que pide sin dudar conforme a la voluntad de Dios, recibirá lo que está pidiendo a Dios.

 

2) Una persona que confía en Dios puede predicar la Palabra de Dios sin temor.

 

“Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?
Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare”.
Salmo 4:2-3

La razón por la que el rey David les decía con tanta convicción a las demás personas acerca de lo mal que estaban sus caminos y que ellos debían volverse a la Presencia de Dios una vez más es que David les decía que Dios quiere a los que hacen el bien porque él estaba haciendo el bien y, a razón de eso, dice que “DIOS OIRÁ” cuando él ore.

David tenía la convicción de que Dios responde la oración de sus hijos y, por esta razón, David invita a los demás hacer lo mismo que él.

Una persona podrá predicar y hablarles a los demás de cómo es Dios cuando confíe en que hay un Dios, pues alguien no puede hablar de algo o de alguien que no está seguro de que existe.

3) Una persona con su confianza puesta en Dios puede enseñar a los demás a confiar en Dios

“Temblad, y no pequéis;
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad

Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová”.

Salmos 4:4-5

Una persona no puede enseñar algo que no conoce, por ende, alguien que no confía en Dios tampoco podrá enseñar a los demás a confiar en Dios.

Así es que, como hijos de Dios nos corresponde aprender a confiar en Dios para luego enseñar a los demás a confiar en Dios, pues la voluntad de Dios es que todos aprendamos a confiar en él y así mismo también aprendamos a buscarle confiados en que le hallaremos al orar.

“Vamos, pues, confiadamente acerquémonos al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)
“Así que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?”

Hebreos 13:6

 

4) Una persona que tiene confianza en Dios no tendrá temor a nada ni a nadie.

 

“Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh, Jehová, la luz de tu rostro.

Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”
Salmos 4:4-8

Una persona que confía plenamente en Dios puede vivir con la convicción de que, con Su ayuda, todo le saldrá bien, de manera que no tendrá miedo a lo que pueda pasar, pues tendrá la seguridad de que Dios es quien le protege, le ayuda y le cuida; ya sea de mañana, de tarde o de noche. Por lo cual, podrá vivir en paz y con esa misma paz podrá dormir tranquilamente, considerando que Dios lo protegerá aún mientras duerma.

Este tipo de confianza es la que Dios quiere que todos tengamos. Dios quiere que sepamos que no estamos huérfanos, sino que tenemos un Padre Celestial que se preocupa por nosotros y nos está cuidando en todo momento.

“Sed firmes y valientes. No temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque es el Señor, tu Dios, que te acompaña. Él no te dejará ni te desamparará”.
Deuteronomio 31:6

“El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

3 Él te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirán,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón”
Salmos 91:1-13


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