Ven a la Riqueza de mi Amor

Ven a la riqueza de mi amor

Dios es Amor, un amor muy grande, inmensurable.

Si amamos a Dios, podemos hacer, ver y entender cosas que no podríamos hacer, ver o entender de otra manera. Cuando estamos llenos del amor de Dios, podemos manejar bien el dolor, deshacernos del miedo, perdonar fácilmente, mantenernos al margen de las discusiones, recuperar nuestras fuerzas, bendecir y ayudar a los demás de formas que incluso nos sorprenderían.

No hay mejor manera de ver cuánto nos ama Dios. El amor de Dios es extraordinario. Podemos verlo reflejado a través de Cristo, pero no hay una palabra perfecta para describirlo. Juan 3:16 dice: «Porque Dios amó tanto…”. Ninguna palabra es suficiente. «De tal manera…» Es tan grande, tan grandioso y tan hermoso que no se podría describir con una sola palabra.

«Se preocupó tanto por nosotros que nos dio a su único hijo…».

Lo más increíble de todo es que puedes acceder a la riqueza de su amor, sin complicaciones.

¿Qué significa que Dios dio su vida por nosotros?

Dios es un amor que nunca termina. Su riqueza en amor es infinita.

Dios es eterno y no cambia, así que su amor tampoco. Los Salmos hablan mucho del amor de Dios. El Salmo 136 dice que el amor de Dios durará para siempre, que es una de sus promesas más importantes. Esto es un gran consuelo para cualquiera que haya tenido un amor mostrado de forma fugaz o condicional. El amor de Dios es sólido, imperecedero, nunca termina.

La misma cita nos dice que Dios siempre nos amará a cada uno de nosotros. Nunca se detiene y nunca se acaba. Su amor dura tanto como él, y es por lo mucho que nos ama que nos atrae hacia sí y nos muestra misericordia. Seguiremos sintiendo y disfrutando del amor de Dios por toda la eternidad.

Te das cuenta de que el amor de Dios está unido a la palabra “eterno”?, Lo que hace de esta frase un mensaje poderoso y reconfortante. Él te ha amado desde el principio de los tiempos, y siempre lo hará. Siempre te ha amado, y siempre te amará. Dios no solo ama, sino que es amor. Todo lo que hace se basa en ese amor.

¿Ves por qué es tan importante venir a la riqueza de Su amor? El amor de Dios es eterno y no tiene límites. Existe fuera del tiempo y nunca termina. «El amor es Dios» (1 Juan 4:8). El amor no es solo una de sus cualidades; es lo que Él es.

Deléitate en sus brazos

Nos ama porque tiene una cantidad infinita de amor santo, puro e insondable dentro de Él. Dios se preocupa por nosotros no por lo que hicimos en el pasado, sino porque somos sus hijos. Él nos ama a todos, incluso a los que han sido lastimados.

Así es, Él ama también a aquellos que están equivocados; ama a los torpes, heridos o rechazados. El amor de Dios es tan grande que incluso las personas orgullosas, egoístas, arrogantes y malvadas pueden incluso llegar a gozar de las riquezas de su amor, porque Él es un padre amoroso, siempre dispuesto a perdonarte y recibirte sin manchas, blanco como la nieve o el hisopo, gracias a Jesús.

Así es que, no tengas miedo. El amor de Dios no cambia, ni termina, ni se detiene por nuestros pecados y rebeldías. Es uno que tiene el poder de pasar por encima de todo lo que pretende que no pueda llegar a nosotros, sin importar lo fuerte que sea.

Uno que se manifestó de la manera más hermosa que se ha visto o se verá jamás: dando la vida, que es lo mejor que se puede dar. Por eso, nada ni nadie puede apartarnos del amor de Dios, que se manifiesta en Cristo Jesús, que dio su vida por nosotros.

¿Aún te resistes a venir a la riqueza de su amor?

El amor es lo que Dios es: Dios y su amor son mucho más grandes y hermosos de lo que podemos imaginar.

Nuestro amor es a menudo pequeño, limitado y centrado en nosotros mismos, pero el amor de Dios es enorme, no tiene límites y es increíble.