Dios dice: «Descansa en la seguridad de mi amor».

Dios dice: "Descansa en la seguridad de mi amor".

Es fácil terminar el día centrándonos en lo que no tenemos o en las cosas que no hemos conseguido. Pero, ¿qué tal si terminamos el día con palabras de aliento en lugar de una perspectiva negativa? ¿Qué tal si miramos todo lo que Dios ha hecho por nosotros y vemos cómo cambia nuestra perspectiva?

Si miramos honestamente nuestro día, puede que no haya sido el mejor. Puede que hayamos cometido errores y hayamos fracasado en algunas cosas. El caso es que Dios nos ama tanto que seguirá trabajando en nosotros, sea cual sea nuestro pasado.

También quiere ayudarnos a redescubrir quiénes somos: ¡su hija o su hijo! No importa si te sientes fracasado o no: Dios te sigue amando incondicionalmente. Aunque te sientas indigno de su amor en este momento, confía en él de todos modos.

Tú sabes que un día te sorprenderás de lo mucho que te amó todo el tiempo. Mantén tus ojos en él porque solo él es digno de tu confianza. Solo en Él puedes confiar y descansar en la seguridad de su amor.

Tómate tiempo para desconectarte

Nuestras luchas y tensiones diarias a menudo pueden hacer que el día sea agitado y acelerado – ¡tomemos un poco de tiempo y bajemos la velocidad! Pasa un tiempo tranquilo a solas con el Señor; sal a caminar, lee un libro o simplemente siéntate a observar las nubes.

Tómate un tiempo para sentarte y recargar tu alma. Recuérdate a ti mismo quién eres en Cristo. A veces nos vemos tan envueltos en el ajetreo de la vida que nos olvidamos de quiénes somos realmente.  Por eso, te pido que te tomes un tiempo a solas con Dios, y él te rodeará con su paz y amor eterno.

Confía en que Él tiene un plan para tu vida, y te ayudará a ver las cosas con más claridad.

Eleva una oración de agradecimiento

Cuando el día termina y tenemos la oportunidad de reflexionar sobre lo que ha sucedido, siempre debemos aprovechar la ocasión para hacer una oración de agradecimiento.

Puede que hayas tenido un mal día o un momento difícil, pero tienes que recordar que no todo ha sido malo. Puede que hayas experimentado algunas cosas que fueron buenas; hubo bendiciones en tu día. Incluso si no conseguiste lo que querías, aun así conseguiste lo que necesitabas.

¿Y si realmente comparas tu día con el de otras personas? La mayoría de la gente vive con una sola cosa en la cabeza: ¿De qué te ha librado hoy Dios? Y la mayoría ni siquiera se da cuenta de ello. Así que, ¿por qué no te tomas un minuto y piensas en lo que has agradecido?

Algunas personas están demasiado ocupadas para pensar en lo que tienen; solo se centran en lo que no tienen. Pero, ¿y tú? ¿Por qué estás agradecido?

Recuérdate quién eres en Cristo

Al final, nunca estamos realmente “perdidos” o “incompletos”. Fuimos creados por Dios. No fuimos creados por nosotros mismos; fuimos creados por Dios y para Dios.

Estamos completos porque somos una parte de Cristo. Una vez más, es importante recordar quién eres en Cristo. No estás roto o defectuoso. No estás incompleto; estás completo porque eres parte de Cristo.

Recuerda que no necesitas tratar de ser algo que no eres, porque solo hay uno ser humano como tú en todo el mundo. Eres único; no hay otra persona igual a ti.

Tampoco olvides esto, ten presente siempre quién eres en Cristo y lo bendecido que eres. Olvídate de lo que no tienes y céntrate en lo que sí tienes. Si estás luchando contra la depresión, considera hablar con alguien que pueda ayudarte a superarla. Si te sientes abrumado o te cuesta concentrarte en tus estudios, habla con tu asesor, tu pastor o un amigo de confianza.

Te mereces tener una vida sana y feliz, y puedes lograrlo si estás dispuesto a trabajar para superar los desafíos que puedas estar enfrentando. Estarás seguro, pero debes depositar tu confianza en Él y entregarte.

Conclusión

Cada día es una nueva oportunidad para descansar en la seguridad del amor de Dios. Pero también debemos compartir este gran amor al mostrarlo a los demás. Hagamos que sea una oportunidad para dar amor, gracia y perdón.

Recordemos quiénes somos y para qué fuimos creados. Dios te dice: Ven y disfruta de todo mi amor. No creas las mentiras del diablo, porque te quitan lo que te he prometido. Ven a mi amor por completo, no tengas miedo a lo que te tiene preocupado. Deja que te ayude en esta nueva parte de tu vida. Déjame mostrarte que puedes tener éxito y que cada día de tu vida puede ser un día de victoria.

Ven que te daré paz que sobrepasa todo entendimiento. Deja que te lleve a ese lugar de paz en mí y verás cómo entonces todo funcionará para tu bien. Vive en el amor, la alegría, la paz y la unidad conmigo”.

Yo pelearé tus batallas, pero tienes que dejarme. Confía en mí, descansa en la seguridad de mi amor.