¡Cumple Tus Promesas!

cumples tus promesasEl ser humano está lleno de cambios constantes, nuestro ánimo puede variar según la situación en la que estamos. En ocasiones dejamos que el momento haga uso de nuestras emociones y prometemos cosas que después no se cumplen. Las promesas son palabras y no por eso debemos hacer que pierdan valor, pues eso, afectaría nuestra entereza ante los demás.

Como personas necesitamos sentirnos confiados, tener la seguridad de que aquello que se nos dice será hecho. Las santas escrituras demuestran que el Hijo de Dios pago por nuestros pecados porque así lo había prometido, aunque su deuda no era material quiso dar el valor más alto al sentimiento más importante, el amor.

“No debáis nada a nadie, sino el amaros los unos a los otros; porque el que ama al prójimo ha cumplido la Ley” (Romanos 13:8). Las deudas que adquirimos a lo largo de la vida son muchas y, generalmente son para cubrir nuestras necesidades. Sin embargo, al faltar a nuestra palabra estamos tomando compromisos, que llegan a afectar de manera directa nuestra credibilidad. Por eso, te invito a que sigas leyendo y descubras cómo y por qué debes cumplir tus promesas.

¡Sigue el mejor ejemplo!

Habitualmente, lo que nos lleva a cumplir una promesa es el amor que sentimos por alguien. Como esposos, padres, hijos, hermanos y amigos, debemos cumplir con lo que hayamos asegurado a nuestro semejante, pues esto afirmará la confianza que depositó en nosotros.

No importa lo que hayas prometido, pagar una deuda material, asistir a un evento importante, dar un regalo, ir de vacaciones, buscar a tu hijo(a) en el colegio, todas toman valor cuando das tu palabra. No dejes que las circunstancias de la vida te hagan perder la seguridad, empieza a darlo todo como un acto de amor, sé puntual y ganaras crédito en todo lo que hagas.

La palabra nos alienta a ser imitadores de Jesús, caminar en rectitud, consagrados en la fe y cumplidores del mandato. Son incontables las promesas hechas y cumplidas por el gran Maestro, darnos vida en abundancia y no desampararnos jamás, son dos de las promesas más importantes que el Supremo nos dejó y aún hay muchas por cumplirse, no dudemos que así será, pues escrito esta:

“Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 20:28). Una promesa que encierra un gran acto de bondad, así que anímate y sé como Dios que en medio de la aflicción, no desmayo.

Ni dejo en vano su palabra.

¡Captarás Credibilidad Absoluta!

Si buscas agradar a los demás procura dar el mismo respeto que esperas, evita acumular deudas en tu entorno y alcanzarás sensatez, de esta manera lograrás ser diferente al resto de la gente. Dar fe de algo y llevarlo a cabo es símbolo de disciplina, has que la obediencia sea lo que más caracterice tu vida y recibirás dichas de parte del que ha prometido amarnos en todo momento.

Así que, si esperas cristalizar tus lazos personales, empieza por materializarlo que ya has afirmado hacer, recuerda el pacto que el Hijo de Dios hizo por nosotros dar su vida a cambio de salvación y vida eterna, lo cumplió y lo seguirá haciendo hasta el final, búscale en alabanza y oración, él oirá y hará conforme a tus peticiones.

¡Paga lo que debes!

Deuda es deuda no importa su clasificación, “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que honra, honra“(Romanos 13:7), así que por muy pequeña e insignificante que parezca, practica hacer valer lo que has dicho.

Así que puedes empezar por seguir el ejemplo de Jesús y obrar en espíritu de verdad, toma acciones que demuestren tu entereza y honra a quienes han puesto su confianza en ti. Solo tú tienes la potestad de hacer notar el cambio que has decidido dar, acciones como ser fiel, acatar órdenes y respetar a tu semejante, te harán una persona honorable.

¡No olvides!

No te niegues a cancelar en el tiempo lo que has acordado pagar después, pues tu puntualidad te definirá ante los demás. Esto aplica para deudas materiales, financieras y emocionales.

Si eres una persona justa y responsable harás lo posible por guardar una actitud integra y confiable en todos los aspectos de tu vida. No importa con quien hayas hecho el compromiso ni de qué índole, ya sabes cuál es el gran secreto para mantener en alto tu autoestima, busca acercarte a la perfección divina y cumple tus promesas.